Se preguntará qué tienen en común el autismo y el párkinson si son dos patologías que afectan a dos grupos poblacionales distintos; más que conmemorarse sus festividades a nivel mundial en este mes de abril, su principal punto en común es la indiferencia con que se ven.
Infórmese
Hoy 2 de abril se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, una festividad que no tiene por único objeto generar comprensión sino realizar una acción para lograr un mundo más inclusivo.
El autismo no es una enfermedad, es un trastorno del desarrollo que se manifiesta en la infancia. Lo sufren aproximadamente 1 de cada 150 nacidos. Afecta cuatro veces más a los hombres que a las mujeres. Esta patología perjudica la forma en que una persona interpreta todo su entorno, lo que ve, oye y toca, dificulta su comprensión, el uso del lenguaje, las relaciones sociales, la imaginación y el juego.
Con nueve días de diferencia, este viernes 11 de abril se celebra el Día Mundial del Párkinson para recordarnos que aproximadamente medio millón de personas al año son diagnosticadas con esta enfermedad neurológica degenerativa que se caracteriza por la rigidez muscular y el temblor permanente de las manos.
Esta enfermedad representa el segundo trastorno neurodegenerativo por su frecuencia, situándose por detrás del alzhéimer. Está extendida por todo el mundo y afecta tanto al sexo masculino como al femenino, siendo frecuente que aparezca a partir del sexto decenio de vida.
Entre más temprano sea el diagnóstico de ambas patologías, los afectados podrán ver una mejora en su entorno y crecimiento.
Signos de alerta
Autismo. La mirada perdida en un punto, falta de ganas de integrarse a grupos infantiles y ningún deseo de hablar son signos de alerta que indican que su hijo podría presentar autismo; busque de inmediato el apoyo que su hijo necesita.
Párkinson. Si convive con un adulto mayor, estos son los signos de alerta del mal de párkinson: temblor en los músculos, depresión, cambios emocionales, rigidez y fatiga.