La calidad educativa es un sueño inalcanzable para los 300 estudiantes del centro básico Jaime Romero Zúniga de la colonia Altos de los Pinos.
Aulas a punto de caerse, un muro perimetral en el suelo, ausencia de mobiliario y letrinas colapsadas son parte de las penurias
que los niños tienen que soportar todos los días para recibir el pan del saber.
Antonio Rodríguez, director de la institución, aseguró que ya han tocado todas las puertas de las autoridades de Educación, pero hasta la fecha nadie les ha tendido la mano.
En este establecimiento los alumnos se acomodan como pueden, ya que no hay sillas y las pocas que tienen las han comprado realizando diferentes actividades.
Para estos alegres y extrovertidos alumnos, pedir no ha sido un límite, ya que han salido con botellones a la plaza Central a apelar al buen corazón de la ciudadanía para equipar su centro educativo.
“Logramos comprar 45 sillas con el dinero que recaudamos en el parque”, recordó Karla Reyes, maestra de quinto grado.
Otro de los problemas que preocupan a las autoridades de este centro básico es la inseguridad, ya que desde hace varios meses el muro perimetral cedió y los delincuentes ingresan constantemente a las instalaciones.
Entre los pocos beneficios que obtenía el centro educativo de parte del gobierno estaba la merienda escolar, pero de la noche a la mañana dejaron de recibir los alimentos para los alumnos.
“No nos explicamos por qué nos quitaron este beneficio si aquí hay alumnos que no vienen a clases porque en sus casas no hay ni para el café”, dijo Reyes.