Santa se enteró de que en la capital la campaña Regale un Juguete en Navidad iniciaría su primera entrega de este año.
Y como en Tegucigalpa la nieve no impediría que él pisara tierra para entregar juguetes, abandonó su trineo tirado por nueve renos mágicos para irrumpir en motocicleta en los barrios y colonias de la capital.
El viejecito bonachón se condujo en su moderno transporte de dos ruedas hasta los sectores de La Mololoa, Quebrachitos y Agua Blanca donde lo esperaban cientos de nietecitos que lo llenaron de abrazos y travesuras. Muchos menores no salían de su asombro ante la inesperada visita del personaje. Algunos gritaban, “Santa llego viene con muchos regalos. ¡Vamos, vamos!”. Entre gritos de alegría corrían desde sus humildes viviendas tras la caravana de la solidaridad.
Poco a poco una multitud de menores se reunió en las polvorientas calles para recibir los obsequios que seleccionaron con mucho amor los ayudantes de Santa.
Hasta los adultos se aglomeraron en los alrededores para ayudar a organizar los juegos y la entrega que lideró el equipo de la sección Metro de EL HERALDO.
Jornada de emoción
Así arrancó por octavo año consecutivo nuestra cruzada que llevó felicidad a más de 300 niños de las tres comunidades.
Apenas se detuvo el vehículo cargado de juguetes, los niños rodearon a Santa para hacer las peticiones de los regalos de sus sueños. La primera en alzar la mano y abrirse paso entre la multitud fue la pequeña de cinco años Sherly Salgado, que pidió a viva voz una sombrilla y un kit de belleza. Santa sacó de uno de los paquetes justo lo que ella deseaba y sus ojitos claros se iluminaron como un par de estrellas.
Otra de las niñas que se robó el corazón de los ayudantes de santa fue Sayra Hernández,
quien casi rompe sus sandalias de hule rosa al correr desde la iglesia de la comunidad tras el cargamento de regalos.
Con una nítida sonrisa que iluminó todo el lugar recibió el regalo de sus anhelos, una muñeca bebé.
El gozo que irradiaba la tímida Sayra se generalizó entre las decenas de niños que esperan con ansias los regalos especiales para ellos como: tractores, juegos de té, muñecas, pelotas, autos de carreras y juegos de mesa.
Diversión sin límites
La alegría de los niños parecía inundar toda la calle, cuando en grupos de amiguitos empezó a sacar los regalos de sus empaques para jugar.
Jerson Moradel, alzó sus brazos de felicidad y exclamó ¡Sííí!, cuando vio el juego de mesa que recibió. Su descarga de felicidad se tradujo en un fuerte abrazo a uno de los periodistas y un tierno mensaje.
“Gracias por regalarme este juego que compartiré con mis amiguitos ”, dijo el niño con una deslumbrante sonrisa como muestra de gratitud.
Las reacciones de los pequeños cautivaron el corazón del equipo de EL HERALDO que con esmero y cariño preparó la entrega que marcó el inicio de nuestra jornada de solidaridad.
Muestras de cariño y gestos de felicidad que no serían posibles sin el aporte de nuestros donantes y colaboradores fieles que mantienen viva con sus regalos esta jornada anual.
Aún hay muchos regalos y sorpresas que llevaremos con entusiasmos a los reyes de los hogares más desposeídos de las periferias de la capital y del interior del país.