Las calles, edificios, residencias y puentes por donde pasó el miércoles la tradicional marcha del Día Internacional del Trabajo
soportaron un severo castigo.
Desde el bulevar Comunidad Económica Europea (CEE), a la altura del barrio La Granja, pasando por el parque El Obelisco hasta llegar al centro histórico de Tegucigalpa, los inmuebles públicos y privados volvieron a pagar la cuota de incultura e irrespeto de los manifestantes.
Y es que no hubo un solo lugar que los participantes no plagaran de consignas e insultos.
En un claro y total irrespeto a la propiedad ajena, los inmuebles privados y edificios de reciente remodelación sirvieron de pizarrón para los manifestantes que salieron a las calles a “celebrar” el 1 de mayo.
Sedes políticas, instituciones bancarias, casas de habitación, monumentos e inmuebles patrimoniales sufrieron el embate de los incultos rayaparedes.
El patrimonio histórico y cultural de las ciudades gemelas pagó la cuota de las protestas de trabajadores, sindicalistas y simpatizantes del partido de reciente creación Libertad y Refundación (Libre).
Uno de los inmuebles más afectados por los manifestantes y que causó indignación en la población fue el Centro de Arte y Cultura de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (CAC-UNAH), frente al parque La Libertad.
Este sitio apenas tiene siete meses de construido y fue tapizado de consignas.
Otras edificaciones como la escuela de Bellas Artes optaron por instalar rótulos con leyendas: “por favor, no raye las paredes, acabamos de pintar. Nosotros estamos con la causa”.
Al parecer, la tradicional marcha se convirtió una vez más en un atentado contra el patrimonio y la propiedad privada.
Los manifestantes, con aerosoles en mano, se aprestaron de forma rápida a dejar la huella de su incultura e irrespeto en las paredes de los edificios ubicados a los largo del recorrido de la marcha.
Toneladas de basura
Durante el recorrido de al menos cinco kilómetros, los manifestantes dejaron tapizadas las calles de papeles, bolsas plásticas y envases de refrescos.
Dagoberto Padilla, jefe de las empresas de microbarrido de la Alcaldía Municipal, manifestó que de la zona fueron retiradas al menos 12 toneladas de desechos sólidos.
La misión de dejar las calles limpias estuvo a cargo de unos 150 empleados municipales, quienes iban barriendo las calles, detrás de la marcha.