Tegucigalpa, Honduras.- Las paredes de adobe del Museo del Hombre Hondureño comienzan a ceder ante el paso del tiempo. El inmueble, que permanece abandonado desde el incendio que consumió parte de su riqueza cultural, muestra señales evidentes de deterioro en pleno centro histórico de Tegucigalpa.
En la zona donde funcionó la antigua imprenta Calderón, parte de la estructura presenta grietas y desprendimientos que poco a poco caen sobre la acera, poniendo en riesgo a los peatones que diariamente transitan por el sector.
Los fragmentos de adobe y material antiguo permanecen sobre la vía pública como una muestra del abandono que enfrenta uno de los edificios históricos más importantes de la capital hondureña.
“El jueves cayó un pedazo de pared que usted mira ahí. Es una estructura abandonada que necesita restaurarse, porque representa un peligro para las personas que pasan por este lugar”, expresó uno de los ciudadanos que se encontraba en las cercanías del Parque Valle.
A simple vista se observa cómo las antiguas paredes han perdido resistencia y algunas partes de la edificación continúan desprendiéndose ante la mirada de vecinos, comerciantes y autoridades.
El Museo del Hombre Hondureño forma parte de los inmuebles históricos que sobreviven en el centro de Tegucigalpa y Comayagüela, zonas donde varios edificios patrimoniales enfrentan problemas de mantenimiento y conservación.
Para el historiador Daniel Vásquez, la protección de estos espacios debe ser una prioridad de las instituciones encargadas de preservar la memoria cultural del país.
“Las autoridades deben ser las principales responsables del cuido y resguardo del patrimonio, porque eso refleja la historia y la identidad de un pueblo”, manifestó Vásquez.
El especialista explicó que los edificios históricos representan más que estructuras antiguas, pues guardan elementos relacionados con la construcción de la identidad nacional.
“Donde están las autoridades se toman decisiones a nivel de Estado, de leyes y reglamentos, y eso tiene una repercusión directa en la identidad del pueblo donde ellos gobiernan”, señaló.
Vásquez también advirtió que el deterioro del inmueble no solamente representa una pérdida cultural, sino un posible riesgo para quienes circulan por sus alrededores.
“Es necesario poner un poco de interés, tomando en cuenta que esas paredes se pueden caer y ocasionar algún accidente a la población que camina por el sector”, agregó.
Un incendio consumió el museo
El abandono del edificio se remonta al incendio ocurrido el 29 de noviembre de 2017, cuando las llamas consumieron parte de la Casa Ramón Rosa, sede del Museo del Hombre Hondureño.
El siniestro destruyó algunos bienes culturales de gran valor y también afectó la el área de Biblioteca Reina Sofía, donde se encontraban muchos libros, documentos y archivos históricos.
El Museo del Hombre Hondureño fue inaugurado el 11 de julio de 1989 con el objetivo de conservar, investigar y difundir la historia, identidad y patrimonio cultural de Honduras.
Después del incendio, las autoridades realizaron evaluaciones técnicas y colocaron algunos refuerzos para evitar un mayor deterioro de la estructura.
En 2019 se estimó que la recuperación del inmueble requería una inversión cercana a los 28 millones de lempiras.
Aunque con el paso de los años se anunciaron proyectos para restaurar la edificación, las obras no avanzaron como esperaban los sectores vinculados a la cultura y conservación patrimonial.
La Casa Ramón Rosa, construida en 1876, continúa siendo considerada una joya arquitectónica del centro histórico de Tegucigalpa, pero actualmente enfrenta el desgaste provocado por el abandono.