“La ancha y sólida base de todos los conocimientos se halla en la instrucción primaria”, declaró Ramón Rosa, célebre personaje de la sociedad hondureña.
Ahora, un centro educativo que hace honor a su nombre es el encargado de defender con dignidad y llevar a la práctica el legado educativo que impulsó el ideólogo de la Reforma Liberal.
Se trata de la escuela Ramón Rosa Número Dos, fundada en 1962 y ubicada en el antiguo barrio Morazán, en las faldas del imponente cerro Juana Laínez, el pulmón de la capital.
Con 34 docentes a cargo de 816 escolares, la escuela es un referente en cuanto a educación de calidad e innovación pedagógica se refiere, así como del rol que juega la sociedad de padres de familia en la formación de los futuros profesionales de la ciudad.
Y es que una de las claves del éxito ha sido la cooperación de los padres de familia.
Los progenitores se involucran en todas las actividades, ya sean educativas, extracurriculares o para recaudar fondos que mejoren las condiciones de la escuela.
Primero los niños...
Los maestros de este centro educativo tienen bien claro el sentido de su vocación: la educación de los niños, ya que en ellos radica el progreso.
Bajo este principio inviolable de la escuela es que cumplen a cabalidad, contra viento y marea, los 200 días de clases.
Sin embargo, no significa que estos apóstoles de la enseñanza sean indiferentes a la crisis magisterial, sino que han recurrido a otras vías menos conflictivas de manifestación.
“No quiere decir que no tengamos ideales magisteriales, lo que pasa es que tratamos de no afectar la educación de los niños”, explicó Sonia Margarita Zelaya, docente y bibliotecaria.
Por eso, reveló, asisten en jornadas contrarias a sus horas laborales a los llamados del gremio.
Zelaya es una las maestras más respetadas y con mayor experiencia dentro del centro educativo. Con 26 años de carrera, todavía manifiesta en su carácter una fervorosa e inextinguible llama por formar niños con valores morales.
Es la misma determinación que manifiesta todo el cuerpo docente, debido a que en ellos ha sido sembrada una mística de responsabilidad, puntualidad y compromiso desde el momento en que pisan este templo de sabiduría.
“Me gusta estar en esta escuela, los maestros son muy gentiles y honorables, nos enseñan cultura y valores”, expresó José Luis Girón, alumno de excelencia académica.
Es grande la admiración de Girón por los docentes, al grado que desea estudiar magisterio en el futuro.
Instalaciones
Basta dar un rápido recorrido por el predio para darse cuenta de que la escuela no tiene nada que envidiar a otros centros.
Son doce salones de clases en los que reina un ambiente de alabanza al conocimiento y aprendizaje, debido a la disciplina de los niños al momento en que el maestro inicia su cátedra.
El centro posee una biblioteca donde el aburrimiento es más un mito que una realidad. Los niños asisten animosamente a explorar los 1,500 libros albergados en los estantes.
También cuenta con dos salas de computación, una clínica odontológica, baños en perfectas condiciones higiénicas, una extensa área de recreación y una plaza cívica.
La clase de agropecuaria se imparte en campo. Estos niños son los encargados de sembrar y ver crecer los árboles jóvenes que rodean el cerro que alberga el Monumento a la Paz, símbolo de la identidad de los capitalinos.
Calidad educativa
Los educadores son conscientes de que no bastan las condiciones físicas para moldear alumnos ejemplares.
Por ello, se mantienen a la vanguardia para aplicar los nuevos métodos de enseñanza.
Para el área de español se implementa el modelo comunicativo funcional y en matemáticas el método constructivista, informó Iris Serrano, subdirectora del centro.
El primero consiste en que el alumno lea, sintetice, analice y sea más expresivo.
Mientras que el constructivista incita a los niños a enfrentar los problemas matemáticos de forma práctica, desechando el sendero memorístico.
“El maestro deja de ser un absolutista en la clase y se convierte en un orientador, pero es cuando más se le exige”, explicó Serrano.
El trabajo no ha sido en vano, el centro ha sido germen de ilustres profesionales.
Angie Alvarenga, periodista; Reinaldo Rosales, presentador de televisión; y Mauricio Rovelo, reconocido psiquiatra; integran la lista de personajes reconocidos formados en la escuela.
Naciones Unidas reconoce labor: “Es una escuela a prueba de huelgas”
La labor educativa de la escuela Ramón Rosa Número Dos ha trascendido hasta las esferas internacionales.
Dos dependencias especializadas en temas de educación y niñez de la Organización de Naciones Unidas (ONU) reconocen la labor.
En 2010, la escuela se asoció con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
La subdirectora de la escuela, iris Serrano, explicó que “se eligió a nuestra escuela debido a los altos estándares de calidad”.
A juicio de Serrano, la acción es un privilegio y, a la vez, un compromiso, puesto que el fin del programa es proyectar el modelo educativo del centro hacia otros con menor calidad.
Asimismo, en 2011 la escuela fue merecedora de un reportaje de parte del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) titulado “Una escuela a prueba de huelgas”, que resaltó el cumplimiento de los 200 días de clases y los pilares del exitoso centro.