Después de dos siglos y medio, la Aldea de Suyapa, sitio donde Santa María de Suyapa decidió habitar, parece detenida en el tiempo.
La humilde comunidad, ubicada al oriente de la capital y que desde el hallazgo de la imagen de la Morenita, un sábado de febrero de 1747, se convirtió en la sede religiosa del país, solo recobra vida estos días de la festividad y luego vuelve a su estado natural de abandono.
Los caminos de herradura, donde el paso de los vehículos envuelve en una nube de polvo todo a su alrededor; las casitas de adobe que desafían el tiempo, los lavaderos de piedra y la fuente de agua salada solo develan su realidad.
Esta descripción solo podría remontar a los pueblos de tierra adentro, pero las imágenes saltan a la vista al ingresar.
El desarrollo urbano que la rodea al encontrase a unos escasos metros del anillo periférico y el bulevar Suyapa no ha logrado colarse en su interior.
Argentina Colindres, una anciana de 70 años, quien habita en la zona desde su nacimiento, se remontó a los recuerdos de su infancia.
'Yo recuerdo la aldea con a penas 25 viviendas, construidas de bahareque. Los hombres labraban el campo para alimentar a sus familias y la vida rural se mantenía intacta en un pedazo de la capital'.
Su recuerdo se vuelve una reflejo de la actualidad, donde casi todo se conserva intacto.
'Puedo decir que ahora hemos mejorado un poco pues algunas casas son de material, una que otra calle tiene al menos un empedrado y la población ha crecido, pero nos falta muchísimo por crecer', aseguró.
Búsqueda del desarrollo
En la actualidad la Aldea de Suyapa está conformada por 1,200 casas habitadas por unas 7,000 capitalinos.
Los servicios básicos son un sueño para cientos de familias. El sistema de alcantarillado sanitario solo está instalado en el 20 por ciento de los hogares; el agua potable llega una vez a la semana y la fluido eléctrico se distribuye en 11 de los 12 sectores que la conforman.
La educación de los niños y jóvenes descansa en el centro básico Monseñor Jacobo Cáceres, ubicado en el corazón de la aldea, en el sector La Cruz.
La delincuencia campea en la zona y mantiene encarcelados durante la noche a los moradores. El clamor principal de los ciudadanos es la construcción de una posta policial para controlar la inseguridad.
Las autoridades eclesiásticas han donado incluso el terreno para la edificación de la posta y una estación del Cuerpo de Bomberos, pero por falta de recursos económicos el proyecto no se ha llevado acabo.
Carlos Márquez, presidente de la Asociación de Indios Laboríos de la Aldea de Suyapa, aseguró que la comunidad se mantiene en el olvido de las autoridades locales y nacionales. 'Después de 265 años de existencia no hemos mejorado, de las ganancias que nos deja el alquiler de puestos durante los días de la feria anual en honor a la Virgencita hemos desarrollado algunos proyectos, pero estamos en pañales en el desarrollo', manifestó.
Uno de los sectores más desposeídos es Colinas de Jerusalén. Esta alejada zona está formada por apenas 15 viviendas de adobe, las que no cuentan con ningún servicio básico.
Los pobladores deben caminar hasta dos kilómetros para encontrar una pulpería donde abastecerse de productos de consumo básico. María Dominga Gómez, oriunda del municipio de Guamaica, habita en la zona hace un año, allí alquila una pieza de adobe de tres por cuatro metros.
'Aquí solo pago 400 lempiras de alquiler y así hago rendir el dinerito que gano para alimentar a mis dos hijos, soy madre soltera y esta fue mi mejor opción de casa', contó.
Doña María lava su ropa en una rústica piedra, con el agua salada que proviene del afluente de un cerro aledaño.
A diario camina hasta cinco kilómetros para llegar a la estación de autobuses que se ubica en el bulevar Suyapa.
Los proyectos
Los nativos de la aldea han tomado en sus manos su desarrollo, ante la indiferencia de las autoridades.
En el sector la Cruz, a base de ventas de comida y bingos, los vecinos desarrollan un programa para construir cunetas y pavimentar la calle principal.
Los indios laboríos dieron muestras de su fe y devoción por su santa patrona levantando con fondos propios un arco en la entrada a la aldea que da la bienvenida a loa peregrinos que se dirigen a la ermita.
Los residentes han formado el Comité Ecológico Aldea Suyapa (COEAS), que resguarda 100 hectáreas de bosque del sector conocido como La Motañita, principal pulmón y fuente de agua salada para los aldeanos.