Tegucigalpa, Honduras
“Tegucigalpa de barro y humo, fauna humana enloquecida, Tegucigalpa sin canteras, de misteriosas callejas”.
En estos versos efusivos, la loca y poeta Juana Pavón descargaba la tinta de su amor y desamor por Cerro de Plata.
Así como Juana, los capitalinos mantenemos un romance trágico y dulce con esta ciudad de las cumbres, los ríos serpentinos y los cielos despejados.
Quizá entre el alboroto y el ajetreo, hace falta poner una pausa y elevar la vista para contemplar la belleza de una ciudad sin fecha de nacimiento, pero que la historia le levantó su acta de vida.
Tal vez, entre el tiempo relativo y el temor al crimen, es mejor dejar caer la cortina de la noche y observar cómo tiritan las estrellas y las luces de sus casitas.
Por eso, EL HERALDO, a través de la sección Metro y la edición digital, decidió abrir sus páginas y sus redes sociales al lente de los capitalinos para graficar la belleza de la ciudad de los contrastes.
Con los hashtag #QueridaTegus, #Tegus438 y #TGU438, este medio y sus lectores demostramos un sentimiento ciudadano por el 438 aniversario del surgimiento de Tegucigalpa.
Agradecemos a los seguidores en Instagram @danielcasula1997, @doolsvon, @ovegarcia, @nazareth_0220 y @carturama por ayudar a ilustrar este fotorreportaje.
Así como ellos, decenas de instagramers nos han enviado sus mejores estampas de la ciudad que deslumbra aún con sus desafíos.
Porque al fin y al cabo, como dijo Juana: “Tegucigalpa conmigo, Tegucigalpa contigo, ciudad mía, pero ajena ciudad de nadie, pero amada”.