Expertos en gestión de riesgos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) realizaron ayer una inspección en las estaciones meteorológicas instaladas en la capital.
El equipo de trabajo verificó el funcionamiento de los sensores de lluvia y viento que operan en las colonias José Arturo Duarte, Brisas de Olancho y el campus de la Universidad Católica de Honduras.
Estos aparatos sirven para monitorear umbrales de alerta de manera temprana a fin de evitar deslizamientos en Tegucigalpa y Comayagüela.
Los sensores funcionan con la más alta tecnología. Vía GPRS envían la información a los receptores del Servicio Metereológico Nacional (SMN).
Estas señales son interpretadas por el Comité de Emergencia Municipal (Codem) para establecer las alertas tempranas para deslizamientos.
Denis Funes, asesor en gestión de riesgos del PNUD, reiteró que la presencia de expertos en estas zonas de riesgo fue a manera de prevención.
Funes reveló que con nuevas estaciones se podrá tener, por primera vez en la historia de Tegucigalpa, el registro de lluvias y vientos cada cinco minutos en la franja norte de la ciudad.
Explicó que anteriormente los datos provenían de las estaciones del SMN el aeropuerto Toncontín (sur de la ciudad), la colonia 21 de Octubre y las instalaciones de la UNAH.
En 2011 este sistema permitió alertar a más de 2,000 familias que habitan en las zonas de mayor riesgo.
El sistema funciona en la actualidad en 15 barrios de los más vulnerables a deslizamientos.
Según el SMN, durante el 2011 la precipitación de lluvias en Tegucigalpa fue alrededor de 1,200 milímetros, superando el promedio histórico anual. 'Esto trajo consigo un número importante de deslizamientos por saturación de los suelos en diferentes zonas de la ciudad', dijo Funes.