En la agonía del 2011, los capitalinos pusieron en retrospectiva los momentos felices y desafortunados que marcaron su historia familiar, profesional y personal.
Un año que para muchos fue el más difícil y crudo ante la ola de violencia que azota la ciudad, pues ha obligado a los habitantes de más de 60 barrios y colonias a cercar sus calles en busca de seguridad.
El programa Barrios más Seguros de la Alcaldía fue para 130,000 ciudadanos la opción inmediata para proteger su integridad y la de su familia.
Por ello no sorprende que uno de los mayores deseos y anhelos de los capitalinos sea que las autoridades le devuelvan la paz a su amada capital.
'Las autoridades deben mejorar la seguridad. Vivimos una situación crítica en esta materia este año y los ciudadanos podemos aportar por nuestro lado e inculcar paz en los hijos para erradicarla', aseguró Ninfa Martínez.
La búsqueda de un empleo mantuvo ocupados los 12 meses a miles de capitalinos, al final, sin éxito alguno.
El desempleo mantuvo sumidas en la pobreza a miles de familias en la ciudad. Datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) detallan que la tasa de desempleo ascendió a 6.5.
Más de 28,000 capitalinos enfrentaron el día a día sin una fuente de ingresos que les permitiera sostener a su familia. Los capitalinos claman a las autoridades por una mayor generación de empleos en el año nuevo. 'Necesitamos un compromiso firme de las autoridades por incentivar a los inversionistas en desarrollar nuevos negocios que se traduzcan en trabajos para todos los que vagamos por la calle en busca de una oportunidad', afirmó Lorenzo Godoy, un albañil que ha visto reducidas a cero sus oportunidades de ingreso.
Otro de los sueños y anhelos fallidos que deja el año viejo a los capitalinos es tener vivienda propia. Los esfuerzos fueron en vano para doña Karla Molina. Por más intentos que hizo, su hogar no llegó en el 2011, uniéndose al 70 por ciento de capitalinos quienes no tienen una casa. Según el INE, de los 1.5 millones de habitantes del Distrito Central, solo 230,000 tienen una vivienda propia.
La Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción (Chico) reporta una caída de proyectos de 20 por ciento.
Los ciudadanos abogan por la promoción de proyectos de vivienda social para las personas con un ingreso medio.
Una esperanza viva
Para Carlomagno Núñez, canciller de la Iglesia Católica, en medio de las vicisitudes que nos dejó el año viejo se debe mantener viva la esperanza.
'Ante esta situación de crisis e inseguridad, alza de precios e impuestos altos que son consecuencia de una herencia de malos gobiernos, los hondureños tenemos que mantener la esperanza', reafirmó el sacerdote.
Núñez hizo un llamado a los ciudadanos a convertirse en los profetas del hoy, como los antiguos maestros de Israel, cuando a pesar de que todo parecía perdido infundieron al pueblo la virtud de la esperanza.