Tegucigalpa, Honduras.- Ante la preocupación de conductores por supuestas fallas en el paso elevado Papa Francisco, la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) aclaró que la obra permanecerá cerrada temporalmente hasta el 2 de febrero, como parte de los trabajos de finalización de la estructura.
Varias denuncias ciudadanas recibidas por EL HERALDO y difundidas en redes sociales indicaban que el cierre se debía a la presencia de grietas y fisuras, lo que generó incertidumbre entre quienes transitan a diario por esta vía.
Benjamín Bustamante, director de Control y Seguimiento de la AMDC, explicó que los rumores sobre problemas estructurales son infundados y aseguró que la obra cumple estrictamente con los estándares de construcción.
“El proceso constructivo del paso a nivel contempla cuatro juntas de expansión, lo que permite que cada cuerpo estructural se mueva de forma independiente; esto evita grietas y garantiza la durabilidad de la obra”, señaló Bustamante.
El funcionario detalló que el cierre obedece a trabajos que se ejecutan actualmente, como la colocación de tuberías, líneas de alta tensión y labores de relleno, además de otros detalles pendientes en la obra.
“Por eso se tomó la decisión de cerrar temporalmente el puente. Planeamos habilitar una trocha el 2 de febrero y posteriormente la otra”, indicó el director de Control y Seguimiento.
Roberto Andino, gerente general de la empresa supervisora del proyecto, destacó que el cierre es estrictamente técnico y responde a la necesidad de finalizar detalles en la superestructura, rampas y la rotonda del paso elevado.
Según Andino, más de 20 mil vehículos transitan diariamente por el puente, una cifra similar a la que circula por la CA-5, por lo que los trabajos requieren que no exista flujo vehicular mientras se completan las tareas.
El entrevistado agregó que todas las acciones cuentan con la supervisión de contratistas certificados, lo que garantiza que la obra cumpla con estándares internacionales.
Respecto a las imágenes difundidas que mostraban posibles fisuras, Andino explicó que se trata de juntas de expansión, diseñadas para permitir el movimiento de la estructura y que no representan riesgo alguno.
“Este es un puente de viga cajón, el primero en Honduras y el más largo del país, con 228 metros; su diseño requiere secciones independientes para tolerar la expansión y contracción de los materiales”, afirmó.
El movimiento observado en la obra es normal en este tipo de estructuras, que no son rígidas y deben adaptarse al peso del tránsito y a factores climáticos como el calor y el frío.
Andino insistió en que la obra aún se encuentra en construcción y que los detalles faltantes incluyen la instalación de cubiertas en las juntas de expansión y ajustes en la pavimentación para evitar golpes a los vehículos.
Por su parte, Abraham Calona, gerente de proyectos de la empresa constructora, reiteró que la obra es completamente segura y cumple con todos los estándares internacionales de viga cajón.
“La separación en las juntas de expansión es natural y necesaria para la funcionalidad de la estructura. No se trata de fisuras ni de fallas, sino de ingeniería correcta”, aclaró Calona.
El gerente explicó que la obra está diseñada para soportar el tráfico diario de más de 25 mil vehículos y que cada sección funciona como un solo cuerpo estructural a pesar de la apariencia de carriles separados.
Los trabajos actuales incluyen el retiro de la obra falsa utilizada durante la fundición de vigas, la instalación de tuberías y la coordinación con la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) para garantizar la seguridad en las líneas de transmisión.
Las autoridades municipales y la empresa constructora aseguraron que cada intervención en la obra es evaluada diariamente por profesionales certificados, con el fin de minimizar cualquier riesgo para la ciudadanía.
El cierre temporal -enfatizaron- no implica problemas estructurales, sino que responde a la fase final de construcción y a la terminación de detalles críticos del puente.
Se espera que a partir del 2 de febrero se habilite al menos una trocha, permitiendo la circulación vehicular mientras se concluyen los trabajos restantes en la otra sección del paso elevado.