Tegucigalpa, Honduras.- Las juntas del puente a desnivel Papa Francisco quedaron bajo la lupa luego de que en redes sociales y algunos medios de comunicación surgieran señalamientos sobre el uso de durapax en parte de la obra, generando dudas entre la población.
Ante la controversia, la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) informó que no habilitarán el puente a desnivel Papa Francisco, ubicado en el anillo periférico, en la intercepción hacia aldea Mateo, mientras estudios técnicos no dicten una obra segura para los capitalinos que transiten por la infraestructura vial.
"No vamos a habilitar ninguna obra hasta estar completamente convencidos de que cumple con todas las medidas de seguridad. La vida de los ciudadanos está primero", afirmó el alcalde capitalino, Juan Diego Zelaya.
El edil recordó que en la administración anterior gobernada por Jorge Aldana, el puente se habilitó, pero luego de detectarse grietas, la misma administración bloqueó el paso en enero del presente año.
"Ese puente se habilitó en la administración anterior y poco tiempo después fue cerrado. Nosotros ya realizamos cuatro estudios técnicos y todavía haremos uno más porque queremos absoluta certeza antes de abrirlo", expresó Zelaya.
El alcalde insistió en que la seguridad de los capitalinos es prioridad principal para poner en funcionamiento cualquier infraestructura vial, independientemente de la presión que exista por agilizar su apertura.
Por su parte, el expresidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Honduras, Jorge Paz, explicó que las imágenes difundidas corresponden a los pretiles del puente y no a elementos estructurales de la obra.
"Lo que se observa son barreras tipo Jersey, que sirven como elementos de protección para evitar que un vehículo salga de la vía y no forman parte de la estructura principal del puente", detalló el ingeniero.
Paz explicó que las juntas de estas barreras deben sellarse para impedir la acumulación de suciedad y la infiltración de humedad, por lo que el uso de espuma de poliestireno expandido, conocida como durapax o Styrofoam, no representa un problema crítico en ese punto.
"Estas barreras son elementos de seguridad y el material de relleno utilizado en ellas no compromete la estabilidad de la obra", aclaró.
El especialista indicó que el verdadero cuestionamiento no está relacionado con el material empleado, sino con la forma en que fue ejecutado el sellado de las juntas visibles en las imágenes difundidas.
"El problema no es el durapax, el problema es la calidad de la ejecución del trabajo. El acabado evidencia un trabajo deficiente y eso genera una mala percepción entre la población", manifestó.
Según Paz, este tipo de material incluso puede facilitar un acabado uniforme cuando es instalado correctamente y posteriormente recortado para dejar una superficie limpia y estética.
"Se pudo utilizar espuma de poliestireno expandido sin inconvenientes, pero el resultado final demuestra una ejecución descuidada; coloquialmente, es una chambonada", expresó el profesional.
El ingeniero también señaló que la responsabilidad no solo corresponde al contratista encargado de la obra, sino también al equipo responsable de supervisar la construcción durante su desarrollo.
Un supervisor competente no debería permitir este tipo de detalles en un proyecto por el que circularán miles de vehículos. Aunque parezcan aspectos menores, reflejan falta de control y afectan la imagen de la obra", concluyó el entrevistado.