Después de un largo recorrido de tres horas llegamos a Las Pilas, una aldea del Distrito Central
enclavada en el desvío hacia el municipio de Cedros.
Entre verdes montañas y sembradíos, los estudiantes de la Escuela República de Honduras se debaten entre el trabajo y el estudio para salir adelante.
Y en la pequeña escuela de apenas dos salones de clase, los 72 alumnos son distribuidos en dos aulas para recibir el pan del saber.
Pese al poco espacio, en el centro educativo nos dispusimos a dirigir una dinámica para romper el hielo y llevar un poco de alegría a los niños.
Primero empezamos en el aula que alberga a los niños de primero a tercer grado, donde el canto de “En la selva” elevó el entusiasmo de los niños y ni los docentes Marlon Nazar y Belgy Castillo se pudieron resistir a bailar.
“Vamos profe”, les gritaban los niños mientras se simulaban los gestos de un extraño animal que vivía en una selva lejana.
Después de ganarnos la confianza de los pequeños, comenzamos la entrega de los kits en cada una de las islas que forman los desgastados pupitres para separar los grados.
Felices, los alumnos comenzaron a abrir las bolsas y comparar entre ellos los diseños e ilustraciones de los cuadernos.
A la vez se les entregó un cuaderno “Aprende conmigo” para que practicaran su ortografía y caligrafía.
Acto seguido nos desplazamos al salón de los grados superiores, donde los alumnos nos recibieron con un cálido aplauso.
Para explotar su energía los dividimos en dos equipos para realizar un concurso de canto.
Cada grupo seleccionó 10 canciones para hacer un popurrí donde los ganadores fueron el grupo de Los Tigres, por cantar en sincronía las canciones sin repetir ninguna cuando se les llamaba a cantar.
Como recompensa recibieron dos libretas extras, además de su kit escolar.
“El año pasado nos regalaron una feliz Navidad con la entrega de juguetes y este año impulsan la educación con útiles. Gracias por no olvidarse de Las Pilas”, manifestó el profesor Nazar.