Pese a la prohibición del uso y comercialización de pólvora, la capital reportó el jueves sus primeras víctimas infantiles.
José Luis Enríquez Nolasco, de 7 años, residente en el barrio Lempira, iba en busca de tortillas a unos metros de su casa de habitación y en el camino compró 10 lempiras de cohetes.
El pequeño se introdujo el peligroso producto en las bolsas del pantalón y al llegar a la tortillería se acercó al fogón, con tan mala suerte que los cohetes explotaron en su pierna derecha.
Nolasco fue trasladado por unos familiares a la Sala de Quemados del hospital Escuela, donde fue atendido de emergencia.
Omar Mejía, jefe de la unidad sanitaria, informó que el menor presenta quemaduras de tercer grado en su muslo derecho, por lo que sería intervenido quirúrgicamente anoche mismo.
'El menor está en una situación delicada. Tendremos que intervenirlo de urgencia', confirmó el galeno.
Entretanto, un segundo niño fue ingresado pasadas las 6:00 PM procedente de la colonia Flor Número 1, también por quemaduras de pólvora.
Al pequeño José Adán Medina Castillo, de ocho años, le explotó un volcán en el rostro, causándole severas quemaduras.