Conozca los edificios que albergaron la Presidencia de Honduras en Tegucigalpa

La presidencia de Honduras, situada en Tegucigalpa, cambio de casa varias veces. Cada edificio guarda capítulos de la historia política y urbana de la nación

  • Actualizado: 23 de julio de 2026 a las 17:12
Conozca los edificios que albergaron la Presidencia de Honduras en Tegucigalpa

Tegucigalpa, Honduras.- La historia de los espacios que albergaron al Poder Ejecutivo en Honduras es también un recorrido por las transformaciones políticas y urbanas de la capital hondureña. Desde antiguas construcciones de adobe hasta modernos complejos gubernamentales, las sedes presidenciales han cambiado conforme evolucionó el Estado.

El primer capítulo de esta historia se remonta a 1811, cuando el comerciante Juan Judas Salabarría construyó una vivienda de dos niveles junto a la plaza La Merced, en Tegucigalpa. La edificación, levantada con adobe y madera, pasó por diferentes propietarios hasta convertirse en uno de los inmuebles más importantes de la vida política nacional.

De acuerdo con el historiador Daniel Vásquez, consultado por EL HERALDO, para 1876 la propiedad pertenecía a Arcadia Vijil y su hijo Manuel Molina y en ese año fue adquirida por el presidente Marco Aurelio Soto para instalar el despacho del Poder Ejecutivo durante el inicio de la Reforma Liberal.

“Ese edificio se convirtió en la sede del Gobierno en una etapa donde Honduras comenzaba una transformación institucional y administrativa”, explicó Vásquez al referirse al papel que tuvo el inmueble en la consolidación del Estado.

Entre 1876 y 1883, la construcción funcionó como Casa Presidencial de Honduras. En sus salones se realizaron reuniones de gabinete, actos oficiales y encuentros diplomáticos que marcaron parte de la historia política del país.

Palacio Nacional o Palacio Viejo, 1889, era una casa de dos pisos, hecho de adobe y de madera a un costado de la plaza La Merced, construida por Juan Judas Salabarría en 1811.

El inmueble también fue escenario de acontecimientos sociales y jurídicos relevantes que marcaron la historia de la nación, según narró Vásquez. En ese lugar se celebró el primer matrimonio civil registrado en Honduras, entre 1881 y 1882, luego de los cambios impulsados por la Reforma Liberal.

Tras la salida de Marco Aurelio Soto hacia Estados Unidos por motivos de salud y su posterior renuncia, la propiedad pasó al Estado hondureño en 1883 y desde ese año contiene una lista de mandatarios que ocuparon el inmueble como sede presidencial.

Desde allí gobernaron el presidente Luis Bográn, Ponciano Leiva, Rosendo Agüero, Domingo Vásquez, Policarpo Bonilla, Terencio Sierra, Manuel Bonilla, Miguel R. Dávila, Francisco Bertrand y Alberto Membreño.

Durante el segundo mandato de Luis Bográn, entre 1888 y 1891, el inmueble experimentó una serie de remodelaciones para ampliar sus espacios. Entre las obras más importantes fue la construcción del Salón de los Retratos.

Paseo por la Antigua Casa Presidencial: historia y arte en la capital de Honduras

Ese salón se convirtió en uno de los espacios más representativos del antiguo Palacio Nacional, ya que se colocaron los retratos de presidentes y jefes de Estado, además de realizarse recepciones diplomáticas, veladas literarias y celebraciones oficiales.

El edificio también fue escenario de actividades relacionadas con las fechas patrias, como las celebraciones del 28 de septiembre, y recibía a diputados durante los períodos de sesiones del Congreso Nacional.

Sin embargo, con el crecimiento de las instituciones del Estado, la antigua sede comenzó a quedarse pequeña, y ya para 1880, cuando Tegucigalpa fue declarada capital de Honduras, surgió la necesidad de contar con espacios más adecuados para las funciones administrativas.

Por su parte, el historiador David Guerra explicó que con el paso del tiempo, las necesidades gubernamentales aumentaron y fue necesario construir una nueva sede presidencial. Fue cuando en 1913 el presidente Francisco Bertrand trasladó temporalmente las oficinas del Ejecutivo al edificio del Banco de Honduras, ubicado frente al Parque Central de Tegucigalpa.

Al mismo tiempo, Bertrand estableció su residencia en una propiedad perteneciente al abogado Jerónimo Zelaya. Antes de convertirse en residencia presidencial, el inmueble tuvo otros usos: fue vivienda particular, funcionó como Hotel Picalili y posteriormente fue sede de la Legación de México en Honduras.

En 1913, Francisco Bertrand trasladó la Casa Presidencial al antiguo Banco de Honduras, hoy sede del SAR en la Plaza Central. Desde allí se gobernó hasta 1920, cuando se inauguró la Antigua Casa Presidencial.

En 1916, Francisco Bertrand autorizó la construcción de una nueva Casa Presidencial. El diseño fue encargado al arquitecto italiano Augusto Bressani, con la participación del maestro Alberto Belluci.

La construcción se desarrolló entre 1916 y 1920, aunque tuvo interrupciones debido a la guerra civil de 1919. Luego, durante el gobierno de Rafael López Gutiérrez, el edificio comenzó a funcionar como sede presidencial en 1922.

La Antigua Casa Presidencial se convirtió durante siete décadas en el centro político del país. Desde sus instalaciones gobernaron presidentes como Tiburcio Carías Andino, Ramón Villeda Morales, Oswaldo López Arellano y otros mandatarios del siglo XX.

Antigua Casa Presidencial ofrece su historia al público

En 1992, durante el gobierno de Rafael Leonardo Callejas, la sede del Ejecutivo fue trasladada al edificio donde anteriormente funcionaba la Cancillería de la República, en la colonia Miraflores. Esa estructura había sido diseñada originalmente para albergar la Presidencia.

El inmueble solamente fue utilizado por Callejas y posteriormente por el presidente Carlos Roberto Reina.

Este edificio comenzó a construirse durante el gobierno de Rafael Leonardo Callejas, quien ejerció aquí su último año de mandato. También fue sede de Carlos Roberto Reina. En 1998, Carlos Roberto Flores trasladó la Presidencia a la actual Casa Presidencial.

Durante el gobierno de Carlos Flores, la sede presidencial volvió a cambiar de ubicación hacia una residencia con características coloniales que anteriormente funcionaba como Cancillería.

Guerra aclaró que, en épocas contemporáneas, solamente dos edificios fueron concebidos específicamente para funciones presidenciales: la Antigua Casa Presidencial y el actual Palacio del Poder Ejecutivo José Cecilio del Valle.

Sin embargo, explicó que el Palacio José Cecilio del Valle inicialmente estaba proyectado para albergar dependencias de la Secretaría de Relaciones Exteriores, pero después fue remodelado y adaptado para convertirse en sede del Ejecutivo.

Desde 1998, ese inmueble, situado en el bulevar San Juan Bosco, funciona como la sede oficial del Poder Ejecutivo. Su nombre rinde homenaje al prócer hondureño José Cecilio del Valle y representa la etapa más reciente de la administración presidencial.

Para el 2016 comenzó a construirse el que sería la nueva casa presidencial y concentrar en un solo lugar a la mayoría de las instituciones del Gobierno Central para facilitar los trámites de la población.

El complejo fue construido durante el gobierno de Juan Orlando Hernández para concentrar oficinas estatales, incluyendo espacios destinados al Ejecutivo.

No obstante, sí funcionan algunas instituciones del Estado, excepto el Poder Ejecutivo, que desde el gobierno de Hernández y luego de la expresidenta Xiomara Castro, incluso el actual mandatario, no trasladaron las oficinas presidenciales a la torre destinada para ese propósito. Razones por las que se desconoce de manera oficial.

El Centro Cívico Gubernamental José Cecilio del Valle (CCG) es el principal complejo de oficinas del Gobierno en Tegucigalpa. Allí funcionan instituciones públicas que antes estaban distribuidas en distintos edificios de la capital.

Arquitectura de la antigua y actual Casa Presidencial

La Antigua Casa Presidencial, una de las expresiones arquitectónicas más ambiciosas del país, que levantada a partir de 1916 bajo el diseño del arquitecto italiano Augusto Bressani, la edificación fue concebida como un símbolo de la consolidación del Estado hondureño tras la Reforma Liberal y como una obra destinada a proyectar la fortaleza de la nación.

Según el historiador e investigador del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), Dennis Portillo, la arquitectura del edificio responde a un marcado eclecticismo, en el que convergen influencias neogóticas, neorrenacentistas, manuelinas y mudéjares.

El especialista señala que el inmueble se apartó del neoclasicismo predominante en Tegucigalpa a finales del siglo XIX para adoptar un lenguaje historicista que evocaba los grandes palacios europeos, convirtiéndose en una pieza única dentro del patrimonio arquitectónico hondureño.

Desde el exterior, el edificio transmite la imagen de una fortaleza medieval. Sus torres, almenas, muros de piedra, rotonda central y volumetría irregular recuerdan al Palacio da Pena, en Portugal, una de las referencias arquitectónicas que inspiraron su diseño.

Esta monumentalidad buscaba representar la solidez del Estado y convertir a la sede presidencial en un emblema visible para quienes ingresaban a Tegucigalpa desde Comayagüela.

Recorrido por la antigua Casa Presidencial de Tegucigalpa

Uno de los elementos más sobresalientes es la rotonda principal, coronada por una cúpula de inspiración renacentista francesa. En ella destacan columnas corintias de cantera rosada, arcos de medio punto con influencias góticas, balcones con balaustradas y un relieve del Escudo Nacional protegido por cinco leones unidos por una cadena, un conjunto cargado de simbolismo patriótico y centroamericanista.

Según explica el investigador, a través de la obra Guía histórica y arquitectónica de la Antigua Casa Presidencial, en su interior predominan los espacios ceremoniales decorados con elementos clasicistas.

La escalinata principal, las columnas jónicas, las cariátides, los atlantes y los techos con motivos geométricos y vegetales muestran el refinamiento artístico con el que fue concebida la residencia presidencial, donde se desarrollaban recepciones diplomáticas y los principales actos de gobierno.

El patio central constituye otro de los mayores atractivos del inmueble. Inspirado en la tradición andaluza y con evidentes influencias mudéjares, reúne arcos apuntados, capiteles decorados, mosaicos elaborados por el italiano Alberto Bellucci y una fuente central que aporta frescura y equilibrio al conjunto arquitectónico.

Este espacio rompe con la solemnidad de los salones y aporta un carácter palaciego y exótico al edificio.

Por otra parte, para construir el edificio se empleó piedra rosada extraída del cerro El Picacho y de Suyapa, además de arena y piedra del río Choluteca. Estos materiales también fueron utilizados en otros edificios emblemáticos de la capital, reforzando el vínculo entre la Antigua Casa Presidencial y el desarrollo urbano de Tegucigalpa durante las primeras décadas del siglo XX.

La rotonda de acceso a la Antigua Casa Presidencial posee dos niveles constructivos que se coronan con una cúpula propia del Renacimiento francés.

Actual palacio presidencial

A diferencia de la Antigua Casa Presidencial, concebida como un palacio monumental de inspiración europea, el Palacio José Cecilio del Valle, actual sede de la Presidencia de la República, responde a una arquitectura institucional moderna.

El edificio fue diseñado por el arquitecto hondureño Jorge Luciano Durón Bustillo y comenzó a construirse en 1988 durante la administración de José Simón Azcona, con apoyo financiero del gobierno de Taiwán.

Originalmente estaba destinado a albergar la Cancillería de la República, pero en 1992 fue adaptado para convertirse en la sede del Poder Ejecutivo.

Su diseño se caracteriza por líneas sobrias, funcionales y de gran escala, propias de la arquitectura gubernamental de finales del siglo XX.

En lugar de recurrir a elementos ornamentales históricos, el edificio privilegia amplios volúmenes, fachadas de concreto, grandes ventanales y una distribución pensada para concentrar las oficinas administrativas y las áreas de representación oficial en un mismo complejo.

Aunque su imagen exterior es contemporánea y austera, el edificio incorpora espacios interiores con fuerte carga simbólica. Destacan el Salón Presidencial Altar Q, el Salón Constitucional, el Salón Morazán, el Salón Rosalila y el Jardín de la Patria, cuyos nombres evocan referentes históricos y arqueológicos de Honduras.

En estos salones se integran pinturas, esculturas y otros elementos artísticos que buscan reforzar la identidad nacional dentro de una arquitectura moderna.

Especialistas en arquitectura destacan que el Palacio José Cecilio del Valle representa la transición de una arquitectura palaciega y ceremonial hacia una arquitectura estatal contemporánea.

Desde 1992, el edificio ha experimentado diversas remodelaciones para adecuar oficinas, reforzar los sistemas de seguridad, modernizar las instalaciones electromecánicas y ampliar los espacios destinados a conferencias, atención de medios de comunicación y actos oficiales.

Estas intervenciones han conservado el carácter moderno del inmueble sin alterar su concepción arquitectónica original.

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Marbin López
Marbin López
Periodista

Licenciado en Periodismo, egresado de la UNAH. Periodista de la sección Metro desde 2023. Contador de historias, formado en reportajes de periodismo cultural. Creador de pódcast de poesía, apasionado por la literatura e historia de Honduras.

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