Se denomina un centro de salud al inmueble donde se atiende a la población en un primer nivel asistencial sanitario.
Para que estos recintos cumplan con calidad sus funciones deben reunir una serie de requisitos, que tienen que comenzar por las instalaciones, las que deben ser en primera instancia seguras, aseadas, adecuadas y cómodas.
Lamentablemente este no es el caso del Centro de Salud Médico Odontológico (Cesamo) ubicado en el sector 6A de la colonia Villa Nueva.
Precariedad extrema
Los problemas que enfrenta este centro de salud fundado en 1997 no son una novedad. Ya en reiteradas ocasiones ha develado su problemática debido a sus condiciones de precarias, mismas que en lugar de mejorar siguen latentes y empeoran cada vez más.
Y es que, de acuerdo a la Secretaría de Salud, de los 64 centros asistenciales que hay en el Distrito Central, más del 60 por ciento presentan daños en su infraestructura.
Por consiguiente, el Cesamo de la Villa Nueva ocupa el primer lugar al evidenciar un avanzado deterioro, y que poco le falta para quedar en la más completa ruina.
La cobertura de este centro llega a más de 35 comunidades, entre las que destacan la Kennedy, Residencial Honduras, San Juan, sectores 9 y 10 del Hato de Enmedio y Los Pinos, además de una docena de aldeas y caseríos aledaños.
Más de 50 mil personas que se acercan en busca de salud, e encuentran con un espacio totalmente insalubre, que en lugar de contribuir a recuperar su bienestar, los enferma y contamina.
Desde que se ingresa en este recinto se tiene la impresión de llegar a un centro en abandono e inseguro que está a punto de desplomarse.
El techo luce visiblemente deteriorado, como si hubiese pasado un vendaval; las bancas donde esperan los pacientes están dañadas, ventanas sin celosías, puertas sin pasadores, cubículos tan estrechos que dan el aspecto de estar en perenne hacinamiento.
No se diga los materiales de atención. Guantes, gazas, algodón, medicamentos, brillan por su ausencia.
Igual los sanitarios, que sirven tanto al personal como a los pacientes, permanecen desaseados, razón por la que los malos olores son insoportables.
“Enfrentamos en este centro de salud situaciones calamitosas, estamos hacinados, aquí prácticamente no hay nada, uno hace su mejor esfuerzo para salir adelante. Este archivo por ejemplo da vergüenza, tenemos los expedientes en cajas, porque el estante es limitado”, declaró Dora de Luna, jefa de Archivo.
Labor ad honórem
A las deterioradas condiciones de infraestructura se adjunta la situación que enfrenta la mayoría del personal, que actualmente trabaja ad honórem desde octubre pasado.
Incluso a la aseadora no se le ha cancelado el pago desde hace varios meses, tanto así que el esposo le ha pedido que ni se presente a cumplir con su labor, pues se vuelve más un gasto que un aporte al hogar.
“Yo estoy en el laboratorio y estoy ad honórem porque la anterior ministra (Roxana Araujo) no me quiso contratar. Aquí la mayoría del personal viene a trabajar sin ganar un centavo”, expresó Dolores Bonilla.
Hace aproximadamente un año que este centro de salud fue objeto de denuncia y para ese entonces la directora Elvia Medina reconoció que, como todo centro de salud, tiene múltiples necesidades.
La falta de seguridad se ha convertido en uno de los principales problemas al que se enfrentan los pacientes que llegan en busca de salud.
“Hay que madrugar para conseguir un cupo, pero uno viene expuesto a que los ladrones le quiten el dinerito que trae para la consulta”, comentó “Idalia”, una paciente.
Los robos y los asaltos se han puesto a la orden del día, siendo urgente esta zona permanezca militarizada.
EL HERALDO buscó la reacción del director de la Región Metropolitana de Salud, Wilson Mejía, la que resultó infructuosa.
Mientras tanto este Cesamo espera que las autoridades ofrezcas soluciones a estos viejos problemas.