Tegucigalpa, Honduras.- La solidaridad encontró un espacio digno dentro del Hospital Escuela , y es que don José Trejo ahora cuenta con un lugar seguro para continuar brindando cortes de cabello gratuitos a pacientes y familiares que asisten a este lugar de atención médica.
Durante más de un año, Trejo ofreció sus servicios a la intemperie, en los exteriores del centro asistencial, enfrentando el sol, la lluvia, la inseguridad y las limitaciones propias de no contar con un espacio adecuado para atender a las personas.
Don José Trejo es un barbero solidario que brinda servicios gratuitos de corte de cabello a pacientes y familiares que visitan este centro asistencial, llevando dignidad a quienes más lo necesitan en momentos difíciles y de vulnerabilidad social.
El cambio representa un avance significativo, ya que ahora puede desarrollar su trabajo en condiciones más seguras, tanto para él como para quienes buscan el servicio, especialmente en un entorno donde muchos pacientes permanecen por largos periodos.
"Muchas gracias a El Heraldo. Ha sido una labor ardua, más de un año estar afuera del Hospital Escuela. Y ahora, gracias a Dios ya las autoridades del hospital, ya estamos ayudando a la gente desde adentro", agradeció el entrevistado.
Trejo explicó que su iniciativa no solo consiste en cortes de cabello, sino en un esfuerzo colectivo que reúne a voluntarios comprometidos con servir a los demás sin esperar nada a cambio.
"Tenemos estilistas, barberos y personas que traen ropa y comida para repartir. Es una actividad muy bonita que realizamos todos los domingos aquí en el Hospital Escuela, donde cada quien aporta desde su corazón para ayudar".
Antes, el equipo brindaba apoyo en las afueras del hospital, pero la dinámica limitaba la participación de muchos beneficiarios por temas de seguridad y movilidad.
"Al estar adentro, la gente se acerca más. Tenemos más de 10 barberos y realizamos más de 100 cortes cada domingo, lo que demuestra la gran necesidad que existe y el impacto de esta obra solidaria", dijo Trejo.
Las jornadas solidarias se desarrollan todos los domingos en un horario de 8:00 de la mañana a 12:00 del mediodía, permitiendo atender a decenas de personas que buscan un momento de alivio en medio de sus dificultades.
“Me siento orgullosa, porque es algo bueno ayudar a los demás. Además, estoy aprendiendo nuevas cosas que me servirán para mi futuro y para seguir apoyando a quienes lo necesitan”, expresó Iris, una joven originaria de Juticalpa, quien ha encontrado en este trabajo una oportunidad para aprender y servir al mismo tiempo, fortaleciendo sus habilidades en barbería.
"Servir a las personas es una sensación que no tiene precio. Cuando uno hace las cosas de corazón, Dios pone lo demás, y eso es lo que vivimos cada domingo aquí", dijo la entrevistada.
Otro de los colaboradores es Robert Cárcamo, quien resaltó el valor humano detrás de esta iniciativa, invitando a más jóvenes a sumarse a este tipo de actividades solidarias.
“Es una gran ayuda, porque hay personas que no tienen recursos para pagar un corte de cabello y ahora todo está caro, por lo que este apoyo llega en el momento justo”, expresó Cárcamo.
Los beneficiarios también reconocen el impacto de este servicio, destacando que, más allá del corte, se trata de recuperar la autoestima y la dignidad en momentos difíciles.
"Soy una persona con discapacidad; perdí la movilidad en el brazo izquierdo. Yo era zurdo y aprendí a cortar cabello con la derecha. Ya tengo unos años de ser barbero, y esto es parte de mi vida", agregó José Trejo, quien mantiene este proyecto solidario.
Trejo también compartió su historia personal, marcada por la resiliencia y el deseo de ayudar, lo que le ha permitido convertir su oficio en una herramienta de servicio comunitario.
"Esto empezó ese día. Yo estuve en una camilla, sin poder cortarme el cabello. Hoy regresamos a esas mismas camillas, pero como barberos, para ayudar a otros que pasan por situaciones similares".
El barbero hizo un llamado a la población a sumarse a esta causa, recordando que cualquier talento puede convertirse en una oportunidad para servir a quienes más lo necesitan dentro del Hospital Escuela.
Por su parte, Gustavo Almendárez, quien se corta el cabello gracias a Barbería Trejo, agradeció este gesto y mencionó que es una gran ayuda, porque hay personas que no andan dinero y necesitan estos servicios.