Tegucigalpa
Los depósitos para almacenar agua potable de la mayoría de los capitalinos lucen resecos y hasta con fisuras debido a las altas temperaturas.
El racionamiento del líquido cristalino sigue obligando a muchos a pagar entre 40 y 50 lempiras el barril de agua para subsistir y suplir las necesidades básicas del hogar.
Sin embargo, doña Francisca Padilla, vecina de la colonia La Era, no corre con la misma suerte. En ocasiones no ha podido siquiera enviar a sus dos hijos a la escuela, ya que no ha tenido agua para bañarlos.
“Si compramos agua solo es para tomar y enjuagar los trastes, gracias a Dios en estos días pudimos ajustar un dinerito y comprar medio barril para bañar a mis cipotes”, aseguró
la mujer.
Padilla es parte del 25% de los capitalinos que recibe agua de la fuente superficial ubicada en El Picacho y que en actualidad apenas produce 360, de los 1,200 litros por segundo que esta fuente genera en su capacidad máxima durante
el invierno.
“En esta zona tenemos una situación crítica. Solo se abastece cada ocho días, este es cada año, pero estamos confiando que con las lluvias que se registren en estos días las condiciones van a mejorar en las comunidades que se abastecen de esa fuente superficial”, explicó Carlos Hernández, gerente de la División Metropolitana del Servicio Nacional Autónomo de Acueductos y Alcantarillados (SANAA).
Explicó que una de las ventajas que tienen las colonias aledañas a la fuente de El Picacho y Los Laureles es que aunque sean lluvias moderadas siempre
tienden a llenarse.
El 75% de los abonados de la ciudad es abastecido por las represas La Concepción y Los Laureles y ambas están en
condiciones aceptables.
No obstante, el ente mantendrá en vigencia el calendario de racionamientos del verano, cada tres días y ocho en aquellos
sectores más altos.
“Los Laureles tiene un 23% de su capacidad y La Concepción un 43%, en el caso de esta última estamos vigilando el volumen, ya que es una reserva que nos ayudará para suplir las necesidades que se presenten, acordémonos que la canícula es extensa”, añadió Hernández.
En funcionamiento
El funcionario comunicó que con el invierno el trasvase entra en funcionamiento.
“Con el trasvase lo que se está haciendo es traer agua tratada para Los Laureles y de esta manera paliar la crisis en algunos sectores de Tegucigalpa y Comayagüela”, respondió.
Mientras tanto, Patricia Carrillo, vecina de la Villa Nueva, pide a Dios que en este mes los embalses rebosen de agua.
“Primero Dios no quedemos sin agua, de lo contrario seríamos 5,600 afectados en Villa Nueva”, dijo