Unidades de inteligencia de la Policía investigan el paradero de cinco fusiles R-15
que se extraviaron del almacén de armas del
Instituto Penitenciario Nacional (IPN), de las cuales las autoridades no descartan que puedan estar en manos de presidiarios.
Además, la Policía realiza las investigaciones orientadas a identificar a los responsables de la pérdida de las armas para aplicarles el peso de la ley.
El presidente de la Comisión de Transición del Instituto Penitenciario, Servando Alcerro Saravia, informó que el lunes tuvo conocimiento a través de una vía extraoficial sobre una anormalidad que había en una bodega donde están guardadas las armas.
Agregó que el mismo día se iniciaron las diligencias del caso, en primer lugar, evitar que se contaminara el cubículo, porque donde está la bodega también hay otros departamentos que tienen que ver son servicios administrativos.
Prosiguió que se le ordenó al jefe de la unidad de inteligencia de los centros penitenciarios que de inmediato se pusiera en contacto con la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) para que enviara un equipo.
Dijo que a través de la requisa se llegó a la conclusión que las armas extraviadas son cinco fusiles R-15, por lo que espera que la DNIC en conjunto con la Fiscalía procedan a realizar las investigaciones pertinentes.
Los sospechosos
Al consultarle si tienen identificados a sospechosos, respondió que “sería especulación de nuestra parte poder decir de dónde proviene, quienes podrían estar más cercanamente involucrados”.
“No tendríamos que pensarlo mucho para darnos cuenta por dónde tienen que iniciar las investigaciones; va a ser con las personas que están dentro de esa misma unidad donde está la bodega de resguardo de armas”, comentó.
Confió que el último inventario que se hizo de las armas fue cuando el INP tomó el control de los centros penales, entre junio y julio del año pasado.
“Esas armas, si fueron sustraídas, si fueron robadas, lo que haya ocurrido tiene que ser de ese tiempo al presente”, expresó.
Aseguró del resultado de las investigaciones están dispuestos a que se deduzcan las responsabilidades civiles, administrativas o penales a quienes hayan participado.
Se le preguntó a Alcerro Saravia sobre la posibilidad de que las armas hayan llegado a manos de reclusos y contestó que “nosotros no estamos en la capacidad de descartar nada, ese es un complejo tanto administrativo, tanto a nivel de dirección y personal operativo, como también el lugar donde está el centro penitenciario”.
Aunque pensamos, dijo, que podría estar más cercano a terceras personas o personal administrativo.