Cuando el periodista Alfredo Villatoro fue secuestrado, las autoridades hondureñas aseguraron que los mejores equipos de investigación estaban asignados al caso de repercusión internacional.
Fue el propio presidente de Honduras Porfirio Lobo y el ministro de Seguridad Pompeyo Bonilla, quienes reiteraron ante los medios de comunicación que los mejores detectives y agentes internacionales estaban trabajando para rescatar al comunicador.
No obstante, al final quedó evidenciada la
inoperancia
de los órganos de investigación en Honduras. Las aseveraciones de que Villatoro estaría de regreso con su familia resultaron falsas.
En plena incertidumbre por la privación de libertad del comunicador, una fuente reveló que los
secuestradores
estaban haciendo “tan bien su trabajo, que no los hemos podido ubicar”. No obstante, públicamente los
funcionarios
aseguraban que el periodista sería rescatado.
Una semana después del secuestro, en los Juzgados de lo Penal hondureños la Fiscalía solo había presentado solicitud de vaciados telefónicos, que al final no dieron ningún resultado ya que nunca se logró establecer el origen de las llamadas de los
secuestradores.
Esas fueron las diligencias que se limitaron a hacer los fiscales del Ministerio Público y los agentes policiales asignados al caso, según se pudo constar en los tribunales de justicia.
En el transcurso de la semana que duró el calvario del comunicador, los órganos de justicia no realizaron ni un tan solo operativo o allanamiento para rescatar al comunicador, una señal de que no tenían ningún indicio de su paradero.
Ahora, tras el crimen del comunicador social, las autoridades han vuelto a declarar que los mejores agentes trabajan en la ubicación de los autores intelectuales y materiales del crimen, y han ofrecido una recompensa por su cabeza.
El asesinato del periodista hondureño ocurrió horas después que el presidente hondureño anunció públicamente que había un video que probaba que estaba con vida.
Según la opinión de varios sectores, estas declaraciones sellaron el destino de Alfredo Villatoro.
La revelación del mandatario hondureño habría sido una imprudencia que resultó fatal, ya que si los
secuestradores enviaron ese video el sábado pasado es porque pretendían seguir negociando un rescate con la familia.
En reacción, el presidente Lobo manifestó su intención no fue la de causar daño a Alfredo
Villatoro.
Tras la muerte del comunicador, la ministra de Derechos Humanos Ana Pineda reconoció la ineficiencia
con la que se manejó la investigación en torno al secuestro.