Bajo extremas medidas de seguridad se encuentra en una sala del hospital Escuela el brasileño que resultó fracturado al estrellarse una avioneta cargada con droga la madrugada del martes en el departamento de Olancho, donde el piloto perdió la vida.
George Luis Herrera Bueno, de 44 años, fue trasladado a la capital en una avioneta con fracturas severas en las extremidades superiores e inferiores, así como en la clavícula, según reveló una fuente.
En el accidente murió Elías Aureliano Herrera Silva, también de origen brasileño, piloto de una avioneta que se estrelló a unas 36 millas al sur de Catacamas, producto de una operación de la Policía Nacional y el Departamento Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA).
Por disposición de autoridades judiciales y de la Policía, el sobreviviente no permite el ingreso de periodistas al área de la sala de urgencias del principal centro hospitalario, donde se encuentra bajo fuerte custodia policial.
Se supo que el estado de salud del extranjero es de pronósticos reservados, mientras tanto, agentes de la Policía Preventiva permanecen 24 horas, tanto en la entrada a la sala como en el perímetro del centro asistencial.
Unidades de inteligencia continúan con las investigaciones orientadas a establecer el destino que traía la droga.
Incautación total de droga
La cantidad de droga incautada, que preliminarmente, la Policía Nacional manejó que eran 600 kilos, al final resultaron ser 968 kilos, según la información oficial.
La droga venía en unos 33 fardos, cinco pequeños y 28 grandes que fueron trasladados a las instalaciones de la Dirección Nacional de Servicios Especiales de Investigación.
En horas de la noche, la Policía Nacional emitió un comunicado que revelaba la cantidad de 958 kilos, el cual fue difundido por la Oficina de Relaciones Públicas que dirige el subcomisionado Héctor Iván Mejía Velásquez.
En un aparente acto de parcialismo, la información fue enviada a dos medios de comunicación escritos, pero no se hizo lo mismo con los diarios EL HERALDO y La Prensa, ni con los noticieros de televisión y la radio que estaban pendientes de la información oficial.
Este tipo de prácticas es normal en la institución policial que rectora Mejía Velásquez, lo que no es bien visto en cualquier unidad de relaciones públicas.