Tegucigalpa, Honduras
La historia ya parece de telenovela. Un velo de misterio, dos hombres tras el amor de una mujer, un anillo de compromiso, una joven presentadora de televisión confundida, una familia sorprendida, una misteriosa desaparición de 36 horas, un equipo de investigadores activos, un sacerdote implorando liberación y decenas de medios de comunicación alertas ante la posible comisión de un delito.
El culebrón, que ha acaparado la atención de la sociedad hondureña, tiene como protagonista principal a la joven Paola Paz, una hermosa mujer de 18 años que presentaba las noticias internacionales en Suyapa TV y conducía el programa juvenil “Conectados a Cristo”, en el mismo canal.
Saltó de manera imprevista a la fama cuando el sábado, en horas de la tarde, Suyapa Medios informaba mediante un comunicado que la joven había desaparecido misteriosamente.
Paola había salido de su casa entre 7:30 y 8:00 de la noche del viernes, supuestamente rumbo a la pulpería para comprar paletas.
De ella no se volvió a saber nada hasta la mañana del domingo cuando, junto a su novio, decidieron romper el silencio y anunciar a las autoridades que estaba bien, que no había secuestro ni estaba retenida por la fuerza por nadie.
Este lunes, el rumor de su embarazo fue confirmado.
La noticia le fue dada a don Ricardo Paz, padre de la joven, en las propias instalaciones de la Unidad de Inteligencia de la Policía Nacional.
Hasta ahí llegó Paola, su novio, su padre y sus hermanos.
La reunión fue obligada luego que el padre presentara en el Ministerio Público un recurso de hábeas corpus para obligar a la Policía a presentar a la joven y de esta manera constatar su estado de salud y verificar que no era retenida por la fuerza por nadie.
El recurso prácticamente quedó sin valor cuando finalmente padre e hija estuvieron frente a frente, con la mediación de las autoridades policiales.
El encuentro se produjo a eso de las 5:00 de la tarde. Fue en esas oficinas donde la joven le presentó a su padre a su nuevo yerno y le anunció que dentro de unas semanas se convertirá en abuelo. La DNIC confirmó, mediante un comunicado, que en esta historia no había comisión de delito ya que ambas personas involucradas eran mayores de edad.
Paola es la actual novia de la Escuela de Periodismo, situación que motivó a que sus compañeros organizaran jornadas de oración para pedir por su vida y su liberación.
En el encuentro, la joven reiteró que abandonó su casa pensando en un mejor futuro y reiteró que sí dejó una carta a su padre, compartiendo la decisión que tomaba.
El comisionado de Policía y director de la DNIC, Leandro Osorio, dijo que con el acto de ayer la investigación quedaba cerrada por tratarse de un asunto familiar y no delincuencial, como se pensó en un inicio.
Paola llegó a la reunión visiblemente afectada. En su rostro había signos de desvelo y mucho llanto.
Vestía un pantalón tipo licra color negro, una sudadera Old Navy, con moño en el pelo y sin maquillaje. En el reencuentro, la joven se fundió en abrazos con su padre y sus hermanos. No hubo reproches.
Posteriormente les presentó a su novio y futuro padre de su hijo. Don Ricardo Paz abrazó a su hija y también lo abrazó a él.
Paola de inmediato le pidió disculpas a su padre por el dolor y angustia causada.
En el reencuentro familiar también estuvo presente Orlin Cerrato, jefe de la Unidad de Inteligencia de la Policía Nacional, y Leandro Osorio, director de la DNIC.
Ambos constataron que no hubo ninguna “acción delictiva en contra de la joven”, declaró Aníbal Baca, portavoz de la DNIC.
Ahí fueron informados que la joven en todo momento estuvo a salvo, por voluntad propia, en la casa de su novio, quien es catedrático universitario. Se constató además que ambos están solteros, por lo que no hubo más que un error de comunicación en toda esta historia.
Hablan los parientes
En horas de la mañana, algunos parientes, como la abuela materna, pedían en los medios de comunicación que liberaran a su nieta porque seguía en poder de plagiarios.
Hundida en un mar de llanto, la señora dijo que su nieta era una buena muchacha, que no le hacía daño a nadie y que se ha criado en el seno de la Iglesia, al igual que sus hermanos y sus padres.
La sexagenaria recordó que la madre de la joven se fue del país hace siete años, dejando a sus tres hijos al cuidado de su padre, quien se ha dedicado al cien por ciento a ellos.
Por su parte, una de sus tías también dijo (en horas de la mañana) que su sobrina estaba en poder de personas desconocidas que debían liberarla.
Los miembros de la Iglesia a la que asiste también hicieron jornadas de oración para rogar por su liberación. La joven Paola ayer mismo regresó con su padre y hermanos a su casa en el Hato de Enmedio, a fin de que conversaran ampliamente sobre las decisiones que deben tomar a futuro.