Sucesos

'Estos angelitos ya son parte del reino de Dios”

Los seis niños que fallecieron soterrados fueron sepultados en medio de la tristeza, el dolor y el desconsuelo de sus familiares, vecinos y amigos.

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31.08.2013

Se fueron de su lado pero ahora estarán eternamente en sus mentes y en sus corazones.

El dolor y la impotencia se mezclaron en un solo sentimiento. Las hermanas María Gloria (35) y Leticia Consuelo (28) Pérez no terminaban de entender cómo le dijeron adiós a sus pequeños hijos, los seis angelitos que fallecieron la noche del pasado miércoles luego de que un árbol cayera sobre sus viviendas y derribara una pared dejándolos sin vida.

“Más allá del sol, más allá del sol, yo tengo un hogar, hogar, bello hogar, más allá de sol”, con esta triste canción fueron sepultados los niños que murieron soterrados en la noche en la aldea Montecillos de Santa Cruz de Yojoa.

Entre el llanto y el dolor, las madres de los pequeños, sus abuelos, vecinos y compañeros de escuela los acompañaron hasta su última morada.

“Estos angelitos ya son parte del reino de Dios, Él tiene un lugar especial allá en el cielo para ellos. Nosotros somos como la flor del campo, por la mañana bonitas y por la tarde marchitas”, dijo Modesto Argueta, pastor de la iglesia evangélica de Dios, donde fueron velados los niños.

“Cuando conocimos de la tragedia, muchos de los hermanos ayudaron a sacar a los niños debajo de la tierra, removimos tierra, bloques y palos. Dios nos va a dar la fuerza para soportar esta tragedia”, manifestó el predicador.

Luego de una oración en la que se pidió al Altísimo por el eterno descanso de las almas de los pequeños, los ataúdes fueron colocados en dos fosas.

En una se sepultaron los cadáveres de Cristina Consuelo Zavala (7), Kenia Jazmín Zavala (10) y Junior David Zavala (9). En la otra se colocaron los ataúdes con los cuerpecsitos de Katerine Judith Zavala (7), Génesis Leticia Pérez (1) y Jesús Orlando Zavala (4).

Pidieron estrenar ropa

Agobiada por el dolor de la pérdida de sus hijas Kenia Jazmín y Cristina Consuelo, María Gloria, recordó, mientras caían las lágrimas por sus mejillas, que sus pequeñas le pidieron ropa nueva para el Día del Niño. “Me dijeron mami cómprenos ropa para estrenar, no me dijeron qué ropa querían, pero sí que querían estrenos”.

“Siempre las guardaré en mi corazón. Ya no les lavaré sus uniformes con los que iban a la escuela, pero voy a luchar por sacar adelante a la niña de cinco años que me quedó”, expresó María Gloria. Kenia Jazmín cursaba el cuarto grado y su hermanita Cristina el primero, ambas, junto a sus primos, asistían a la escuela pública Arnold Sánchez en la aldea de Montecillos.

Petrona Martínez, abuela paterna de Kenia Jazmín y Cristina Consuelo, manifestó que su hijo y padre de las niñas, se fue a trabajar a Estados Unidos hace cinco años para darles un futuro mejor.

“Mi hijo sufrió una quemadura en el lado izquierdo del pecho, hace unos días se sometió a una cirugía y está bien mal al enterarse de la tragedia que pasó con sus hijas. Yo me enteré por él, porque me llamó para contarme, pero yo no creía. Esa noche después de que hablé con mi hijo, llamé a mi nuera y le pregunté y ella solo me dijo que había ocurrido una tragedia con sus hijas y con los otros niños, que estaban muertos, pero seguí sin creer y creí hasta que vi en las noticias”, contó la señora, quien reside en la ciudad de Comayagua. “Mi hijo se fue para sacar a sus niñas adelante, habían veces que me decía que no me mandaba dinero porque tenía que mandarle a ellas. Hace poco les compró un ropero y mis nietas bien alegres me dijeron que se los habíann comprado con el dinero que mandó su papá”, dijo.

Fuerza de Dios

Por su parte, Leticia Consuelo Pérez, mamá de Junior David, Katerine Judith, Jesús Orlando y Géenesis Leticia expresó que Dios le dio fortaleza ante la pérdida de sus cuatro vástagos.

“Ya partieron al cielo, les dimos el último adiós. Dios sabe porque se loes llevó”, dijo la mujer.

Los hijos de Leticia, Junior David y Katerine Judith estaban en cuatro y segundo grado respectivamente.

El día de la tragedia

Los seis menores estaban dormidos cuando los sorprendió la muerte. Ambas hermanas vivían en la misma humilde vivienda que luego de varias horas de intensas lluvias se derrumbó. “Estaban platicando con mi mamá, sentadas en la cama y estaba lloviendo, escuchamos como un rayo o un trueno, de repente se quedó todo en silencio y se vino la pared y el poco de tierra y se llevó a los niños y luego cayó un árbol”, contó Leticia.

La tragedia ocurrió a eso de las 10: 00 pm. “Se tardaron como una hora en sacar a los demás niños del bulto de tierra, fuimos a llamar a varios vecinos y llegaron de la iglesia con palas para desenterrar a los niños, pero no los pudieron rescatar con vida. Yo solo pude sacar a mi hija mayor, Gabriela de 11 años, pero a los otros no, comencé a quitar bloques, tierra y palos, pero no los pude sacar”, recordó entre lágrimas la mujer.

La abuela de los seis pequeños, María Ramona Pineda, quien resultó con un golpe en la cara, dijo que el día de la desgracia ella regresaba hacia su casa, pero como estaba lloviendo, se quedó en la vivienda de sus hijas platicando.

Eucebia de Marroquín, quien se congrega en la iglesia Centro Cristiano Eel Calvario, adonde los menores recibían todos los domingos clases de escuela dominical, dijo que extrañará mucho a los niños. “Son cinco sillas que quedaron vacías. Eran unos niños bien portados y estudiosos de la biblia”, expresó.

Las hermanas Pérez Pineda no solo perdieron a sus hijos, sino que también han quedado en la calle, perdieron las pocas pertenencias que poseían.

Pompeyo Bonilla, secretario privado del presidente Porfirio Lobo y el ministro de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), Lisandro Rosales, visitaron las madres y les entregaron una ayuda económica que según lo manifestó una de las afectadas eran 30 mil lempiras.