Comía sompopos para calmar el hambre; hoy dirige las operaciones de los Bomberos de Honduras

En su casco lleva el número 2341, donde existe una historia de lucha de un niño que soñó con ser bombero y que lo logra con dificultades hasta inspirar a generaciones

  • Actualizado: 15 de julio de 2026 a las 13:50
Comía sompopos para calmar el hambre; hoy dirige las operaciones de los Bomberos de Honduras

Tegucigalpa, Honduras.- A sus 48 años de edad y con 34 años de trayectoria en el Cuerpo de Bomberos de Honduras, el mayor de Bomberos Sergio Judith Madrid Alberto, jefe de Operaciones encarna una historia de lucha, vocación y esperanza.

Su camino comenzó en medio de dificultades, cuando siendo joven encontró en un cuartel una nueva oportunidad de vida. En aquellos días de carencias llegó a comer sompopos para soportar el hambre. Actualmente porta con orgullo en su casco el número 2341 y lidera con experiencia las emergencias del país. Conozca su historia a través de esta entrevista Tictac en EL HERALDO.

¿Cuál ha sido la filosofía que lo ha mantenido durante más de tres décadas en esta institución?

Mi filosofía de vida es servir al prójimo y sentir empatía por el pueblo hondureño, y creo que la vocación del bombero consiste en dar lo mejor de sí cuando una vida está en peligro. Nosotros estamos dispuestos a ofrendar nuestra vida por una persona desconocida si eso significa salvarla.

¿Desde niño soñaba con convertirse en bombero?

Sí, recuerdo que cuando era bombero sin rango ni grado, a escondidas me ponía la gorra de los oficiales y decía: “Algún día seré oficial y dirigiré esta institución”. Siempre creí que los sueños, cuando se declaran con fe y se trabajan con esfuerzo, pueden hacerse realidad. Dios ha guiado cada paso de mi vida y me ha permitido alcanzar los grados y responsabilidades que hoy tengo.

Pero mi inspiración comenzó mucho antes, cuando era niño vivía en la colonia San Miguel y recuerdo que un vecino era bombero voluntario y un día salió corriendo para atender el incendio de una cohetería en Tegucigalpa. Ver su entrega despertó en mí el deseo de ser bombero. Después, mi hermano mayor ingresó a los Bomberos Voluntarios y también se convirtió en un ejemplo para mí.

Sin embargo, ¿su ingreso a la institución estuvo marcado por momentos difíciles?

En mi hogar había muchos problemas familiares. Recuerdo que cuando tenía unos 13 años ya no soportaba la situación porque padre y mi madre se peleaban y decidí irme de mi casa. Caminé hasta las cercanías del Estadio Nacional (José de la Paz Herrera) y permanecí allí durante varias horas sentado.

Fue cuando Dios puso un ángel en mi camino: un bombero se acercó, me preguntó si tenía hambre y me invitó a entrar al cuartel. Allí conocí realmente el trabajo que realizaban los bomberos y ese día cambió mi vida.

Para lograr sobrevivir hacía mandados a los oficiales y ellos me daban unas monedas, y así aprendí el valor del trabajo. Poco a poco fui observando cómo servían a la población y adopté esa misma disciplina y vocación de servicio.

¿Cuándo logró incorporarse oficialmente al Cuerpo de Bomberos?
En 1994 participé en una misión de emergencia en Tocoa, Colón, tras el impacto de una tormenta tropical. Al regresar, las autoridades de la institución me dijeron que habían observado mi trabajo y me ofrecieron la oportunidad de ingresar como bombero permanente. Acepté sin dudarlo. Ese momento marcó un antes y un después en mi vida, porque comprendí que el trabajo digno era el camino para salir adelante y construir un mejor futuro.

El Héroe: Sergio Madrid Alberto

¿Qué cambió en su vida al convertirse en bombero permanente?
Fue un cambio total en mi vida y comprendí que la vida se gana trabajando con esfuerzo y honestidad. Sin embargo, antes de recibir mi primer salario viví momentos muy difíciles y muchas veces pasé hambre dentro de la institución.

Recuerdo que, cuando el hambre era insoportable, buscaba sompopos en una jardinera del cuartel, les quitaba la cabeza y me los comía para calmar el estómago. También recogía envases que tenían un poco de refresco y entre varios lograba conseguir algo de beber. Eran tiempos de mucha necesidad, pero nunca perdí la esperanza.

En esta fotografía aparece junto a su esposa Jessica Palma y sus hijas Tábatha y Karen Madrid. Junto a su familia comparten testimonios de vida y agradecen a Dios por las bendiciones recibidas.

Usted porta con orgullo el número 2341 en su casco, ¿qué representa?

Es mi registro oficial como bombero. Al inicio tenía otro número, pero por un proceso administrativo me asignaron el 2341. Desde entonces lo llevo con orgullo porque identifica mi historia dentro de la institución. Desde la fundación del Cuerpo de Bomberos de Honduras, soy el bombero número 2341. Es un número que representa años de servicio, sacrificio y compromiso con el país.

Después de tantos años de servicio, ¿qué significa para usted vestir este uniforme?

Es un honor y una responsabilidad muy grande. Cada vez que me pongo el uniforme recuerdo de dónde vengo y todo lo que me costó llegar hasta aquí. Por eso procuro dar siempre el ejemplo a las nuevas generaciones de bomberos. Este uniforme no solo representa una profesión; representa disciplina, sacrificio, servicio y amor por Honduras.

Usted habla constantemente de Dios, ¿cuándo ocurrió ese acercamiento espiritual?

En 2018 vivía una crisis familiar muy fuerte. Estuve a punto de perder mi matrimonio por errores que cometí. Mi esposa ya conocía a Cristo y fue ella quien me invitó a acercarme a Dios.

Ese año recibí a Jesucristo en mi corazón y mi vida cambió por completo. Le pedí perdón a Dios, a mi esposa y a mis hijos. Desde entonces dejé atrás muchas conductas que me hacían daño y comencé una nueva etapa. Hoy entiendo que todo lo que he alcanzado ha sido por la gracia de Dios. Él ha guiado mi vida, mi familia y mi carrera dentro del Cuerpo de Bomberos.

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Después de tantos años atendiendo emergencias, ¿cuáles han sido los momentos más difíciles de su carrera?

Hay experiencias que nunca se olvidan. Una de las más dolorosas ocurrió el 25 de abril de 2018, durante un incendio forestal en La Montañita. Ese día fallecieron cuatro compañeros bomberos y otro sufrió quemaduras en gran parte de su cuerpo. Yo también resulté lesionado y, aunque las heridas físicas sanaron, las emocionales tardaron mucho más. Fue una etapa muy difícil y necesité apoyo psicológico para superar todo lo que vivimos.

Recuerdo también un incendio de gran magnitud en el barrio Abajo y junto al teniente Edwin Valladares quedamos atrapados entre las llamas. Pensé que no saldríamos con vida, pero Dios nos permitió sobrevivir.

También me impactó profundamente el accidente de tránsito en Villa Nueva, donde nos correspondió recuperar a la última víctima, una niña de una edad igual mi hija. En ese momento hice mi trabajo como bombero, pero cuando terminó la emergencia me aparté para llorar y llamé a mi familia solo para escuchar sus voces y agradecerle a Dios que estaban bien.

¿Qué es lo más hermoso de ser bombero?

Salvar una vida, no existe una satisfacción más grande que saber que una persona podrá regresar con su familia gracias al trabajo de nuestro equipo. También es emocionante ver la admiración de los niños. Muchos nos consideran héroes. Nosotros no usamos capa ni tenemos superpoderes, pero siempre estaremos dispuestos a ayudar cuando alguien nos necesite. Si Dios me permitiera volver a nacer, volvería a escoger esta profesión.

El equipo de fútbol de la Estación Central del Cuerpo de Bomberos. Explica que fue tomada en el año 2002, precisamente en el lugar donde actualmente se encuentra.

¿Qué mensaje le deja a los niños y jóvenes que sueñan con vestir este uniforme?

Les diría que estudien, que sean disciplinados y, sobre todo, que tengan temor de Dios. El Cuerpo de Bomberos necesita nuevas generaciones comprometidas con el servicio. Aquí contamos con los Bomberos Infantiles, donde los niños comienzan a formarse desde pequeños y aprenden el valor de la solidaridad, el trabajo en equipo y la responsabilidad.

Estoy convencido de que el futuro de la institución será aún mejor y que vendrán bomberos más preparados para servir a Honduras.

Es un honor y una responsabilidad muy grande. Cada vez que me pongo el uniforme recuerdo de dónde vengo y todo lo que me costó llegar hasta aquí. Por eso procuro dar siempre el ejemplo a las nuevas generaciones de bomberos. Este uniforme no solo representa una profesión; representa disciplina, sacrificio, servicio y amor por Honduras.

Detrás del uniforme hay un esposo, un padre y un ser humano. ¿Quién es Sergio Madrid cuando llega a casa?

Como cualquier persona, he cometido errores a lo largo de mi vida. En mi juventud tomé malas decisiones y eso tuvo consecuencias en mi familia. Hoy las reconozco con humildad. A los 15 años inicié mi vida en pareja y nació mi hija mayor, quien actualmente tiene 30 años.

Con el paso del tiempo también nacieron mis dos hijos varones, de 27 y 18 años. Fueron etapas marcadas por el desorden y la inmadurez. Después conocí a quien hoy es mi esposa, Jessica Palma. Nos casamos y Dios nos bendijo con dos hijas, de 15 y 11 años. En total soy padre de cinco hijos y procuro estar presente en la vida de cada uno de ellos.

El rescate de un adulto mayor durante el incendio de una vivienda. mientras Mdrid realizaba la operación solicitaba también apoyo y pedía que la ambulancia llegara con rapidez para atender la emergencia.

¿Cómo define hoy su papel como padre?

Trato de ser un padre amoroso, responsable y temeroso de Dios. Trabajo para darles a mis hijos las oportunidades que yo no tuve. Quiero que reciban una buena educación y que no pasen las dificultades que viví durante mi infancia. Creo que los hijos necesitan amor, pero también disciplina. Ese equilibrio es fundamental para formar personas de bien.

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¿Cuál es su tiempo favorito?

Me gusta leer, ver televisión y mantenerme actualizado sobre temas relacionados con la labor bomberil. Siempre estoy estudiando y aprendiendo, porque considero que un bombero nunca deja de prepararse.

También logró superarse académicamente. ¿Cómo fue ese proceso?

Dejé mis estudios cuando era joven y durante muchos años pensé que ya no volvería a las aulas. Sin embargo, mi esposa me motivó a terminar lo que había dejado pendiente.

A los 32 años cursé el bachillerato por madurez y luego ingresé a la universidad. Me gradué con honores como licenciado en Gerencia y Desarrollo Social. Más adelante obtuve una especialidad en Defensa y Seguridad Nacional, también con excelencia académica, además de varios diplomados. Estoy convencido de que nunca es tarde para estudiar. La educación abre puertas y también permite servir mejor a los demás.

¿A lo largo de su carrera ha recibido importantes reconocimientos?

Gracias a Dios, sí. He recibido dos Medallas al Heroísmo por actos en los que mi vida estuvo en riesgo, dos Medallas de Expedicionario por las misiones internacionales en Guatemala y México, y la Medalla al Honor al Mérito por mi participación durante la emergencia provocada por el huracán Mitch. Cada reconocimiento representa el trabajo de todo un equipo, pues ningún bombero logra estas distinciones solo.

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Marbin López
Marbin López
Periodista

Licenciado en Periodismo, egresado de la UNAH. Periodista de la sección Metro desde 2023. Contador de historias, formado en reportajes de periodismo cultural. Creador de pódcast de poesía, apasionado por la literatura e historia de Honduras.

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