Tegucigalpa, Honduras.- Desde hace más de tres décadas un legado familiar se borda entre madejas de hilos de seda y podesua azul y blanco. María de los Ángeles Moncada mantiene presente, puntada a puntada, el recuerdo de su madre, Elvira Valladares (“Muñeca”), y de su abuela, Irene Francisca Landa, sus mentoras en la vida y en la costura.
Con la jocosidad y la afabilidad que la caracterizan (adjetivos que, confesó, heredó de sus antecesoras), la designada para elaborar la nueva banda presidencial —que portará el presidente electo de Honduras, Nasry "Tito" Asfura, durante su toma de posesión el próximo 27 de enero— abrió las puertas de su casa para conversar sobre esta tradición a la que regresa cada cuatro años.
"Me siento alegre, contenta y agradecida de que la gente siempre confía en mi trabajo", introdujo Marielos, como también se le conoce, mientras daba inicio a una entrevista que se sintió más como una cálida plática con referencias familiares, confesiones de oficio y una que otra broma sobre el paso del tiempo.
Algunos conocen su historia, pero habrá quienes la escuchen por primera vez. ¿Nos puede remontar a los orígenes de este linaje?
En un principio, con mi madre y mi abuela, teníamos nuestro taller en la primera avenida de Comayagüela y allí recibimos la visita del presidente electo de aquel tiempo, Carlos Roberto Reina (1994-1998), él teniendo conocimiento de que ellas dos bordaban y confeccionaban trajes. En esa época las bandas, aunque muy lindas, eran elaboradas a máquina. Entonces él nos dijo: "No, yo quiero algo especial para mí", por el acercamiento y el amor que tenía hacia mi familia.
Fue así como nos buscaron la primera vez y como iniciamos con este reto (que así lo llamó mi madre); consecutivamente ya corrieron 31 años en esta labor. Aunque lastimosamente ella ya no está conmigo, yo continúo con su legado.
Sobre el acercamiento que tuvo en esta ocasión con el nuevo presidente electo, Nasry Asfura, ¿qué impresiones recoge usted?
Para mi sorpresa, él me visitó. Regularmente he sido yo quien visita la casa de los presidentes o los bunkers donde ellos están, porque sé que les queda poco tiempo libre, entonces yo estaba en la disponibilidad de que ellos me llamaran y de ir al lugar donde ellos me dijeran. Pero, para mi sorpresa, él dijo: "No, yo tengo que ir a visitarla". Entonces le di la dirección de esta casa, donde estaba con mis nietos y mis hijas, y aquí vino a visitarnos, como una persona más, a solicitar un trabajo.
Para mí fue muy agradable, en el sentido de que un presidente electo se tome ese tiempo para venir a solicitarme un trabajo que yo ya siento que estoy en la obligación de hacer por el legado que mi madre me dejó. Ese gesto me llenó grandemente, conocerlo a él como persona, con la calidad humana, con el cariño, con el respeto con el que se dirigió a mí. Yo nunca había estado cerca de él, solo lo miraba y decía: "Él es un hombre trabajador".
A diferencia de ocasiones anteriores, en las que ha recibido esta solicitud en diciembre, esta vez la llamaron hasta el 6 de enero. ¿Cómo han sido la comunicación y los tiempos?
Sí, ya el 6 de enero se comunicaron conmigo las personas encargadas. De hecho, me marcó una de las hijas de él (Nasry), Monique, que quería platicar conmigo sobre todo lo referente a la banda, en dónde nos podríamos reunir, y así concretamos que ellos dos vinieran a esta casa un par de días después. Curiosamente quedamos de vernos a las 4:00 de la tarde y acabé recibiéndolos a las 7:00 de la noche.
Hicimos la toma de medidas, aclaramos algunos detalles y él me hizo una solicitud de algo personal que quiere que la banda lleve y que no puedo revelar. Nos pusimos en plática y recuerdo que me dijo: "De tus experiencias, ¿qué me podés decir?, ¿cómo se coloca? Si hay que practicar, practicamos aquí". Porque son cosas que cuando ya están en la toma de posesión, aunque parezca fácil, el mismo nervio traiciona tanto a la persona que está poniendo la banda como a quien la recibe.
¿En qué estado se encuentra la banda actualmente?
Ya voy casi en la fase final, en la que ya he recortado donde yo trabajé el bordado y entonces ya procedo a aplicar el escudo sobre el lienzo. Ya empiezo a bordar en sí todos los detalles porque es volver a rebordar y a remarcar los tonos, el contorno, todos los detalles para que me quede incrustada y bien cosida en la bandera.
Ha hecho énfasis en su amor por el bordado, desde que era muy joven y trabajaba junto a su madre, ¿sigue siendo su proceso favorito?
Sí, es algo que a mí me apasiona mucho. A veces, para desestresarme, o estoy regando mis plantas o estoy bordando, esas son mis dos grandes pasiones. El bordado ha sido parte de mi vida siempre.
¿Con qué materiales trabaja para esta solicitud?
Siempre en el escudo utilizamos las madejas, madejas de hilo de seda, hay detalles que pueden ir en metálicos para resaltar ciertas zonas, para hacer sombra, para dar luz. Y en cuando a la banda, va en los dos colores tradicionales, que son el blanco y el azul, y está elaborada de podesua. Lleva también su fleco dorado en el extremo, que es donde se adosa el nudo y se sella.
Fuera de las medidas, ¿en qué radica la diferencia entre una banda y otra?
Cada quién porta su banda de manera única, cada uno pone su sello en ella, por eso es que en cada traspaso el presidente electo porta una banda nueva. De ahí también la importancia del acercamiento en persona, el tema de tomar las medidas y conocerse con quien va a utilizarla. Nunca hemos hecho dos bandas iguales en más de 30 años. Es un trabajo personalizado.
Uno de los elementos que destaca es que, sin importar el color político, esta ha sido la familia a la que cada presidente electo se ha abocado. ¿Cuál considera usted que ha sido la razón?
Yo diría que ha sido nuestra manera de llevar el trabajo. Yo separo lo que es política de lo que es trabajo. En mi negocio, en mi taller, toda persona que solicite un trabajo de este tipo es bien recibido, porque yo de colores políticos no vivo, me desligo por completo de eso. Soy de las que cree en que el respeto al derecho ajeno es la paz. Este es mi trabajo y yo lo hago lo mejor posible tanto para una persona como para otra. Tal vez me puedan decir que no me defino, pero yo elijo a quién hacerle y a quién no hacerle las cosas.
¿Cuándo entregará esta banda? ¿Habrá una prueba antes?
En estos días me dijo él (Nasry) que me iban a estar llamando para ver cómo va avanzada la banda, para poderlo tallar, hacer un ensayo, y si ya todo queda como a él le parezca bien, entonces ya entregársela ese mismo día.
Esta es la primera vez que llegamos a esta fecha y no la he entregado. Por lo general, ya el 10 de enero la tenía yo entregada. Pero gracias a Dios aquí estamos y la vamos a entregar a tiempo para que el presidente la pueda lucir ese día.
¿Ha asistido personalmente o lo hizo su madre alguna vez a alguna toma de posesión en el pasado?
No, en lo absoluto. Veo el evento por televisión, lo disfruto junto a mis hijos desde mi casa. No estoy cerrada de decir que nunca iré, porque eso no se sabe, ¿verdad? El nunca no existe. Tal vez todavía haya alguna posibilidad de que pueda asistir a un evento de estos.
¿Cómo describe el sentimiento de ver su trabajo culminado y expuesto ante los ojos de todos en cada toma de posesión?
Con emoción, con una alegría grande porque digo yo, "trabajo cumplido". No sé por qué, si lo más importante es el juramento que el presidente hace, la gente se emociona tanto cuando le imponen la banda, hay una euforia. Entonces, esa euforia que el pueblo vive, la vivimos también nosotros en casa.
Hace cuatro años usted mencionó que tiene una sobrina que podría convertirse en su sucesora, ¿sigue siendo el plan?
Si Dios lo permite, así va a ser. Ella borda muy lindo, aunque ahorita está dedicada a sus estudios, a su preparación. Ella es especial, se llama Luciana Moncada Morgan, y Dios conceda que en una próxima ocasión podamos hacerla juntas, sería lo ideal para que ella observe todo el proceso.
¿Se siente usted lista para ceder este legado cuando llegue el momento?
Totalmente. Si hay una cosa que he aprendido en esta vida es que uno no nace con nada. Ya tengo 65 años y si puedo ceder este trabajo a mi sobrina sería algo muy especial, o si me toca dejarlo en otra persona por alguna razón, con todo gusto lo haré. Como bien dicen, en la vida uno no está contratado para nada.