Siempre

El artículo de Octavio Carvajal: Otro año sin Villatoro

El mediodía del 15 de mayo de 2012, Lobo Sosa reveló: “Sabemos que está con vida”. Horas después fue ajusticiado

18.05.2019

Un año más sin Alfredo Villatoro en la emisora HRN y en Honduras no pasó nada. Su ausencia, sin duda, pesa, ante el alarde de unos galanes. A siete años de su fatal deceso todo sigue oscuro. Quiénes y por qué motivos lo asesinaron, ya no importa. Lo mataron siendo jefe su amigo Porfirio Lobo Sosa quien, sin cara, exige hoy “justicia” para su esposa y asociados.

Ninguno, entre aliados, compañeros y familiares de “toronjita”, como cariñosamente lo llamábamos, se atreven a desenredar las tétricas maquinaciones que llevaron a la ejecución violenta del comunicador. En la “N”, como se dice en el argot popular, muerto el rey viva el rey. Y la vida, aunque parezca bella, aquí es basura o riqueza para miles.

Impunidad

El asesinato de Alfredo Villatoro sacudió por unos días la sociedad hondureña, que poco o casi nada agradece la labor de periodistas comprometidos con la verdad. El gobierno de “Pepe” Lobo se fue impune.

Sucios

Es delito tapar o manipular un crimen y no digamos un chorro de sangre. No urge “Mel”, Pepe Lobo ni JOH. Lo que urge es pudor, seso, para aclarar la mayoría de asesinatos que pasan al olvido. Matar sin piedad en Honduras es “placer”, un eco injusto y amarillista en medios de prensa atorados y acomodados a políticos y a sucios hombres de negocios.

Un Presidente no puede –por su alta investidura- venir con el cuento de que no supo por qué liquidaron a Villatoro. Se supone que es el ciudadano “más y mejor informado”. En la era de Lobo Sosa cayeron casi 30 periodistas, así como sinfín de inocentes por doquier. Bajan cifras o se colorea lista de fallecidos. Lástima que su “magia” no puede revivirlos.

“Villa, como le decían sus “amigos” en la radio, fue secuestrado el 9 de mayo de 2012 a las 4:51 de la madrugada en la colonia Tres Caminos, poco después de salir de su casa hacia la emisora HRN, según datos oficiales de la Fiscalía. Un comando armado, a bordo de tres automóviles lo sacó de su carro y lo llevó con rumbo desconocido. ¿Y Pompeyo?

A siete años...

Sería bueno que se indague si es cierto que un alto funcionario del gobierno de Lobo Sosa sabe los motivos del porqué asesinaron a Villatoro. Su exsecretario de Seguridad, Pompeyo Bonilla, nunca olió el paradero del malogrado cronista.

Vacile

En ese momento todo era titubeo. Se prendieron las alarmas. Villatoro, entonces director de noticias de la “N”, corría peligro de muerte frente a un gobierno incapaz de frenar y discernir su misterioso “secuestro” en un gobierno caracterizado por el narcotráfico y los chanchullos. ¡Qué injusticia! Las frescuras de un pésimo gobernante.

La “N grande” se quedó enana. Sin Villatoro ya no es ni será, tal vez, la misma radioemisora. Ya nadie habla, comenta ni exige se dilucide su violenta muerte. Lobo Sosa y sus exsocios fueron ineptos, timoratos o cómplices. Siguen calladitos. ¿Por qué no evitaron su crimen? ¿Le pegaron dos tiros por culpa de ustedes o era estorbo de poderosos? Sean sensatos.

Callen

“Me urge que resuelvan esto (su secuestro) porque es inaguantable; dígale a mi esposa que no quiero que la Policía intervenga, que no intervengan los medios de comunicación ni el Ministerio de Seguridad; hable con los medios de comunicación para que no digan nada, absolutamente nada, por favor, por favor, mi vida está en riesgo, se lo pido encarecidamente”, clamó aturdido.

El mediodía del 15 de mayo de 2012, Lobo Sosa reveló: “Sabemos que está con vida, que Alfredo está vivo”. Horas después fue ajusticiado. ¿Quién o quiénes ordenaron su muerte? Juzgue usted.