Siempre

Artículo de Octavio Carvajal: Secuestro y pasado

Veremos cuánto le dura a Libre su caballito de guerra de que la narcodictadura sigue vivita para justificar su flojera ante la tragedia
02.10.2022

TEGUCIGALPA, HONDUAS.- Aunque lo nieguen, parientes y vecinos mantienen “secuestrada” y muda a la presidenta Xiomara Castro frente a los más grandes desafíos nacionales. Manuel “Mel” Zelaya, a su intriga y gusto, usurpa su trono, la hace verse inepta, estéril. Casi en todo salta él. Habla, ordena, ronca y respira por ella. Escupe a otros sintiéndose universal, inédito. Con su rayado pasado soterró el presente.

Tras su abrupta caída, “Mel” y sus más ardientes adeptos siguen rumiando el golpe de Estado del 28 de junio de 2009. Si bien su derribo no fue culpa de los más de diez millones de catrachos, sino de fuerzas políticas antagónicas y foráneas, su tambaleo mental afecta a su consorte cuyo perfil pierde el equilibrio -hiriendo orgullos- por tolerar la vanidad de un Zelaya fantoche y chúcaro.

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El olanchano -diestro en enredos- acusa que otros y no él “irrespetan” a la jefa. Hace dudar quién o quiénes la tienen entre la espada y la pared, en ese rapto sagaz y secreto de “Mel”, quien conoce muy bien las anemias y fortalezas de Castro. Llevarla al sitial fue su coartada para decir que manda ella para trampear él abierta y cínicamente al mero estilo de fanfarrones.

Suplicio

Castro a veces evoca e insiste, adrede o no, la intriga que derribó a su par (hace 13 años) haciendo sentir que ese pasado está por encima de sus quehaceres más notables para aliviar el ahogo de miles de hondureños sumidos en duros tormentos. Una cosa es la rabia personal, familiar o de grupo por un trillado y cansado pasado, y, otra, disipar sin atrasos ni excusas la ruina general.

Más de lo mismo pero esta vez con ciertos rostros distintos y muchos repetidos desde 2006 loando más la figura del “prócer Mel” que la de la propia Castro, quien, por ser la primera mujer en regir el país, debería marcar la diferencia, intentar abrirse paso entre ese nido de reptiles íntimos de un Zelaya altivo, irreverente, colgado en un antiguo infértil para el gentío.

Salva

Los cachos se fueron con una tunda electoral por su innegable corruptela y frescura. Sabidos de su estercolero y de sus profusas orgías jamás las frenaron ni siquiera por joder. De entrada, familiones en todos los rincones, y de salida, se recetaron auxilios laborales a lo bandido. Los actuales, casados con un Salvador Nasralla, igual de “mágico” que “Mel”, juró moral y ahora les pide el divorcio.

Desde el arribo de los celulares, nos decía un amigo, se acabaron los tontos, aunque miles están más brutos. Este aparatito es aliado y enemigo. Dispara y “mata” en silencio. Cobardes y fieros se abaten por relegar -en su ceguera- el saber y la intuición de un pueblo harto de bandidos, mentirosos, lujosos solapados, “socorristas” de aciagos instantes para lactar sus egos en onerosas cámaras. Circos de vivos a lomos de ahogados entre el hambre y las llenas.

Nada cambiará con coristas vistos y soñados de redentores de la misma letrina. Nadie renuncia a las plétoras del trono, son codiciosos, envidian y copian el mal. Parece un campeonato de quién o quiénes roban más escoltados por una recua de zalameros inútiles rellenos de abusos. Caen en sus propias redes sociales sacándose, unos y otros, sus pillerías, enlodando, a su paso, picos creídos de brillosos por su caro vestir. ¿Y no que no?

Solos

Ahí están los azules hechos cachos y ¿quién salta por ellos?, ¿dónde están sus queridos del periodismo?, ¿sacando a JOH de la cárcel?, ¿indagando quién o quiénes urdieron matar al hijo de Lobo? Ellos mismos están buscando salir a flote, solitarios en su estrella opacada por hilo de vilezas que nunca corrigieron. Los halagos son temporales y onerosos. Todo cae por su peso.

“Mel” está, sin ser presidente, emulando a un JOH que tanto criticó. Rueda de prensa en Casa de Gobierno y desde el sanitario se oye el grito de Zelaya “ya voy”. ¿Y la jefa Xiomara Castro? “Vos no la respetas”, responde “Mel” y no ella. Entonces, ¿quién irrespeta a la presidenta? Si se inunda el país, también habla como un versado en fenómenos naturales. ¡Qué hombre! Es un Messi, mece a todo mundo.

Miles veneran a un bravío Zelaya que, robando cámaras y aplausos, arruga y enloda el sitial de Castro. ¡Presidenta! ¿Se dejó usar para que mande él y no usted? Díganos la verdad. Por el supremo ego de su caro esposo, los platos rotos los pagará usted. Freno a esos “salvadores” que siguen cagándose en millones de inocentes.