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El 'Vía Crucis” de Botero se detiene en Cali

El pintor y escultor colombiano retoma el tema bíblico de la Pasión de Cristo para darle una mirada crítica al mundo contemporáneo, desde su estética particular plasmada en 27 óleos y 34 dibujos

19.10.2013

Cada uno de los 27 óleos y 34 dibujos rememora la Pasión de Cristo desde una mirada crítica contemporánea con el estilo particular de Fernando Botero.

El pintor y escultor colombiano llevó esta semana a la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero, en Cali, su exposición “Vía Crucis, la Pasión de Cristo”.

La muestra, que ha recorrido Nueva York, Portugal y Panamá, se presentó por primera vez en su natal Medellín, Colombia, en 2010, con motivo de la celebración de los 80 años de su natalicio.

Las obras, entre las que se puede apreciar un Cristo verdoso en medio del Central Park de Nueva York, al propio Botero que se representa a sí mismo en miniatura, un policía que hace el papel de un romano que azota a Cristo, u otros personajes que lucen guayaberas, sombreros y hasta ropa moderna, forman parte del universo creado por el artista.

“Botero no pretende ilustrar la historia bíblica, sino, como ha sido característico en él, se trata de un ejercicio de pintura. Es una característica fundamental de su obra, la referencia a un tema que puede estar cargado de una gran complejidad cultural, expresado a través de su singular lenguaje plástico que es reconocible en el mundo y que lo ha mantenido vigente”, explicó Nydia Gutiérrez, curadora del Museo de Antioquia.

EL CONTENIDO. Aunque el tema de la violencia ha sido recurrente en la obra del artista, con ejemplos como la serie “Abu Ghraib”, una denuncia a las torturas en la guerra del Medio Oriente, la curadora considera que no necesariamente hay una visión pesimista en el artista antioqueño.

“Me parece a mí que la particularidad de las formas y el color de sus obras generan una sensación de placidez, de sensualidad que en cierta medida hacen un contrapunto a la realidad”, detalla.

La muestra, abierta desde hace una semana en la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero, de Cali, ha llamado la atención porque contiene una serie de dibujos, algo muy diferente del estilo del artista, conocido por sus pinturas y voluminosas esculturas que se aprecian en diferentes lugares del mundo.

“Es una técnica en la que también ha trabajado siempre y en su caso el dibujo no es un boceto o un ensayo, sino que sus dibujos son un medio en sí mismos, si bien algunos de los temas dibujados pueden verse también representados en pintura”, agregó Nydia Gutiérrez.

El arquitecto Juan Guillermo Bustamante, museógrafo de la exposición, explicó que desde el punto de vista museológico, la exposición tal como la concibió Botero contiene un recinto de dibujos y otro, más grande, de óleos.

LA OBRA

Jorge Peñuela, del sitio Liberatorio considera que “Vía Crucis, la Pasión de Cristo’, representa la problemática que los pinceles de Botero intentan resolver.

Según Peñuela, Botero se involucra en la problemática del vía crucis sagrado para hacernos ver el vía crucis profano de nuestros días: el de Colombia y el suyo propio.

“Respecto al vía crucis personal, es evidente que Botero no puede sentirse cómodo cargando las moles de metal con que se lastró su producción pictórica. Respecto al nacional, es claro que el Cristo de su cía crucis no es el Cristo biológico y simbólico que reverencia la tradición cristiana. Botero parece ingenuo, pero para fortuna del arte no lo es. Solo pasando por ingenuo se puede decir lo que Botero piensa en sus alegorías”, interpreta Peñuela.

Por su parte, Rosa Ángel Arenas, curadora del museo de Arte de Pereira, donde hace un tiempo se estacionó la muestra de Botero, considera que el hecho de mezclar la temporalidad e incluir en la historia elementos que son contemporáneos. La ciudad y algunas particularidades de la realidad, tales como la política y la religión influyen en esta obra.

El cuadro que más llamó su atención fue el “Cristo de Manhattan”, porque es “una obra que contrasta el azul de los cielos con el verde de las praderas. Produce sensación porque el Cristo también está pintado de verde”.

Peñuela considera además que “Vía Crucis” es una exposición en la cual la pintura le proporciona a Botero una respiración boca a boca.

Mediante la viscosidad del color bellamente sentido, pensado y estudiado, “el pintor comienza a respirar lentamente, aliviado de la carga que le fue impuesta como escultor. La monumentalidad que apreciamos en sus pinturas es una creación de la imaginación que nos muestra su opulencia, la fuerza de su pensamiento”, detalla el crítico.

El mismo Botero, entrevistado por el periodista Edgar Arias, director de Noti5 en uno de sus talleres en Italia, previo a la exposición, explicó que con esta serie pictórica, él pretendía pintar a Jesús hecho hombre. “Para ello lo aborda desde su lenguaje monumental, pues él asegura que no pinta gordos, sino que pinta volumen, proporcionalidad”.

Al periodista le llamó la atención la disciplina que conserva el artista quien a sus 83 dedica medio año a la pintura y otro medio año a sus esculturas. El artista viaja por diversos lugares del mundo de acuerdo a la estación, por ejemplo, a Pietrasanta viene siempre en verano.

“Cuando le pregunté por qué seguía trabajando con tanta dedicación siendo un artista consagrado, me dijo que él consideraba que apenas estaba aprendiendo a pintar y que en su mente siempre está pensando en algún proyecto para realizar. Por eso apenas terminamos la entrevista se marchó a su taller”, expresó admirado el director de Noti 5.

Lo mejor de la muestra es que es que puede ser entendida por todo tipo de público
de edades diferentes y estratos sociales distintos. Lo bonito de la obra es que no se necesita ser experto para hacer una lectura de ella.