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Abogados no deben dar falsas expectativas

El director del Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia (IHNFA) cree que en algún momento hubo irregularidades en la institución.

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13.04.2013

El hijo del telegrafista de Guarita tuvo que trabajar de día y estudiar de noche para alcanzar sus sueños profesionales. Así se graduó como perito mercantil y contador público, como licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, luego como notario.

Hoy a sus 66 años, Felipe Morales dirige los destinos del Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia (Ihnfa).

Sencillo, orgulloso de su familia, de sus logros profesionales y de sus servicios prestados a la sociedad, Morales comparte episodios de su vida y algunos desafíos como funcionario a través de esta publicación en EL HERALDO.

Háblenos de sus padres

Mi padre Felipe Morales Navarro era telegrafista, venía de Guarita, Lempira, y contrajo nupcias con mi madre Ela Marina Cárcamo, quien era de San Buenaventura.

Mi mamá estudió para perito mercantil y contador público, trabajó unos años en el Correo Nacional. De ahí con el devenir y para apoyar la labor de mi padre -porque los sueldos de los telegrafistas no eran abundantes- puso una pulpería.

¿Tuvo una familia numerosa?

Tres hermanos de padre y madre y por parte de padre otros nueve hermanos, en total 12.

¿Cómo hijo de un telegrafista aprendió el código Morse?

Sí, lo aprendí. Hace muchos años que no lo practico, es una profesión olvidada. En mi familia de una forma u otra estábamos relacionados con las comunicaciones al extremo que en alguna etapa de mi vida estudiantil tuve que trabajar como telefonista y radiooperador.

¿Dónde realizó su formación académica?

Inicié la primaria en la escuela República de México, que quedaba por La Isla. La concluí en la escuela República del Uruguay. De forma posterior fui al Instituto Central Vicente Cáceres, y de ahí para estudiar y trabajar me trasladé al Instituto Cultura Nacional, donde me gradué.

¿O sea que su educación media la realizó trabajando?

Eso fue muy complejo, pero antes eso era factible y en mi caso necesario.

¿Los logros obtenidos con sacrificio siempre tienen un mayor valor?

Indudablemente que sí. Fue una época difícil, pero nos permitió aprender a distinguir las cosas buenas de las que no lo eran. Nos manteníamos tan ocupados que no había tiempo para incurrir en lo malo. Era de cierta manera una forma provechosa que los jóvenes tuviéramos esa oportunidad, últimamente veo que estas se han restringido. Recuerdo que de 36 que éramos en último año, solo nos graduamos 17, lo que indica que a pesar de que trabajaba no andaba tan mal.

¿Le costó encontrar trabajo como perito mercantil?

Cuando me gradué, en aquella época de cierto prestigio, las empresas, los bancos mandaban las oportunidades de empleo. El director del colegio me llamó y me dijo que tenía tres oportunidades y me dio una de ellas, la que yo escogiera, y fui a trabajar un periodo breve a la tabacalera en un proyecto de fabricación de puros, con lo que se inició aquí la industria del tabaco.

¿Su educación superior también la realizó trabajando?

Sí, después de la misma manera logramos coronar la carrera de licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales. En ese período trabajé en varias instituciones del Estado, en la Dirección de Servicio Civil, en el INA (Instituto Nacional Agrario), en el Banco de Fomento y en el Inva (antiguo Instituto de la Vivienda) y luego como litigante.

Yo había concluido los estudios de derecho y por estar tan ocupado y por descuido no había hecho mi examen público. Cuando me despidieron del Inva, lo que no había hecho en varios años, lo hice en dos meses, realicé mi tesis y mi examen. De igual manera ocurrió que cuando estábamos litigando y ya con la suficiente práctica y conocimiento de la carrera estábamos en dificultades y pensamos que había que hacernos notario. Entonces en el gobierno del doctor (Carlos Roberto) Reina, cuando no debíamos tener ningún apoyo político, me sometí al examen y los que más me ayudaron fueron los magistrados del Partido Liberal, a quienes siempre guardo una enorme gratitud, y así me gradué de notario.

¿Ha cambiado la formación de los profesionales del derecho?

Hay muchas deficiencias. La política universitaria perjudicó el pensum académico y la seriedad de la Facultad de Derecho. Nosotros tuvimos buenos profesores en la facultad como el doctor Enrique Ortez Colindres, el doctor Carlos Roberto Reina, entre otras personas que han tenido una trascendencia en la vida pública del país. De ahí en adelante, con ese populismo que había en relación a las elecciones de los decanos, disminuyó la calidad de la enseñanza. Creo que eso ha perjudicado la formación de los colegas que por cierto son numerosos, yo soy el colegiado 1,812 ahora anda por el 13 mil o 14 mil. En los últimos años hemos visto una recuperación de la carrera, de una enseñanza con más seriedad.

¿Qué principios y valores deben regir a un abogado?

En primer lugar la ética profesional, el estudio constante. Creo que como parte de esa ética, que es un concepto amplio, la honradez y la lealtad con el cliente. Es importante que los nuevos profesionales miren su profesión desde ese ángulo.

Cuando la culpabilidad del cliente es evidente, ¿es ético defenderlo como inocente? Los abogados cuando estamos litigando o ejerciendo libremente tenemos la opción de aceptar o no a un cliente. Yo defendí un juicio que lo llevamos por cinco años en Danlí. Nosotros siempre sostuvimos la inocencia de nuestro cliente y comprobamos que él era inocente, pero lo lamentable es que la persona estuvo recluida cinco años. Lo correcto es darle la opinión sincera al cliente y decirle hasta qué punto se le puede ayudar, no crear falsas expectativas que después generan situaciones hasta de represalias contra los profesionales del derecho.

Cómo defensor, ¿cuál es el caso que más recuerda?

El de Danlí, porque fue una tarea de cinco años, en la cual luchábamos contra situaciones adversas, inclusive intereses creados a nivel local, pero al fin todas fueron superadas y prevaleció la justicia.

¿Cuál es el área legal que más le atrae para litigar?

La parte administrativa, pero en el área laboral es donde más he litigado. El derecho laboral es el que me apasiona, ahí he tenido enormes satisfacciones de poder ayudarle a los trabajadores y también hemos representado a muchas empresas.

¿Qué responsabilidades implica ser notario?

Es una responsabilidad interesante, es una situación en que uno no tiene estabilidad de ingresos, pero cuando uno se acostumbra a vivir con un presupuesto moderado y se logra establecer, es manera digna de sobrellevar la vida. Ser ministro de fe pública es una responsabilidad que le delega el Estado y hay que ejercerla correctamente.

¿Alguna vez le han tomado el pelo como notario?

A todos los notarios se nos presentan este tipo de situaciones. Si uno actúa de buena fe y con los criterios profesionales adecuados se sale adelante. Muchas veces han llegado con documentos de traspaso de vehículos, que yo recomiendo a mis colegas tener mucho cuidado, al final comencé a exigir que llegara el propietario del vehículo y me mostrara su tarjeta de identidad, porque de otra manera usted se expone a incurrir en delito de falsificación de documentos públicos y dando fe de una firma que quizá no era la correcta.

¿Cómo llega a la función administrativa en el actual gobierno?

Yo cumplía una función de asesoría como profesional del derecho en Casa Presidencial cuando me pidieron participar en una comisión interventora que se envió a este Programa Nacional de Prevención. Acepté fungir como secretario ejecutivo ad honórem del programa, que es una institución pequeña pero desconcentrada del Estado que depende de la Presidencia de la República, muy importante para la función del Estado, principalmente en este momento que hay problemas serios de violencia. En eso se dio una crisis administrativa en el Ihnfa y se me pidió que participara en la Comisión Interventora, cuando concluyó la Primera Dama (Rosa Elena de Lobo) me pidió que si le podía ayudar haciéndome cargo de la Dirección Ejecutiva del Ihnfa.

¿O sea que no llegó a este cargo por cuestiones políticas?

No, como todos los hondureños tenemos una militancia, pero no llegué por política de ninguna manera. Yo agradezco la oportunidad de servir y estamos tratando de hacer lo mejor posible.

¿Qué encontró en el Ihnfa?

Una institución complicada, contradicciones internas, un sindicato agresivo y un cuerpo de trabajadores desmotivados, aparte de las dificultades presupuestarias. Poco a poco hemos cambiado ese panorama. Hemos logrado reorganizar aspectos de la institución y seguimos todavía. Este año se nos ha dotado de un decreto de emergencia que nos está permitiendo la descentralización administrativa del Ihnfa y esto va a permitir hacerla crecer como institución.

¿Es cierto que cuando llegó no había ni alimentos para los niños?

Habían situaciones complejas, muchas de las personas que estaban en determinados cargos no eran las indicadas, eso había creado que al final, hubiera cierta inoperancia. Yo entiendo que en las instituciones del Estado siempre va a haber dificultades de recursos, lo que hay que tener es cierta imaginación y creatividad y eso hemos tratado de hacer.

¿Encontró usted indicios de adopciones realizadas irregularmente?

Yo creo que sí hubo en algún momento algunas irregularidades, pero no me toca a mí ese aspecto de verificaciones y seguimiento, lo que nosotros hemos hecho en el tema de las adopciones es transparentarlas. Usted puede entrar a la página del Ihnfa y ver cómo es el proceso de adopción, hemos dado instrucciones de que se habrá con un link de que cualquier interesado en un expediente pueda ver en qué estado está.

¿Cuántos niños se entregan en adopción anualmente?

El año pasado, me han informado que superamos las 80 adopciones, pero yo creo que es limitado el número, deberíamos de potenciar esto a cifras superiores, porque la adopción es un proceso que permite dotar a un niño de una oportunidad de vida, cuando se hace bien. Estamos sujetos a errores, pero el proceso que se hace en el Ihnfa es un proceso complejo y cansado, pero el fruto es que los niños se dan a personas adecuadas.

¿Satisfecho con el trabajo realizado en el Ihnfa?

Esto de haber llegado al Ihnfa en combinación con el Programa Nacional de Prevención no lo atribuyo a una casualidad, creo que debe ser alguna misión que se me ha impuesto y en ese sentido así lo he aceptado y estamos obligados a cumplirla.

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