El opositor Enrique Peña Nieto, virtual ganador de la elección presidencial en México, descartó ayer un “regreso al pasado” con el retorno del PRI y planteó estrechar la colaboración antidroga con Estados Unidos, sobre la base de priorizar la reducción de la violencia.
“No hay un regreso al pasado. Este PRI que llega al gobierno ha mostrado su convicción democrática”, afirmó en un diálogo con agencias de prensa internacionales en una de sus oficinas de campaña.
Peña Nieto apuntó que sus rivales intentaron despertar en el “imaginario colectivo” un “sentimiento de antipriismo” con “descalificaciones” que lo vinculaban con políticos corruptos y viejos caudillos del PRI, el partido que gobernó México entre 1929 y 2000.
“El PRI ha demostrado que cree en la democracia y que en el ejercicio de esa democracia podemos tener los resultados de manera eficaz”, subrayó este licenciado en derecho de 45 años.
Tras reiterar que mantendrá la estrategia del actual presidente, Felipe Calderón, de usar la fuerza militar contra el narcotráfico y dar prioridad a la captura de los capos, a la que se atribuye la ola de violencia que ha dejado más de 50,000 muertos, el dirigente priista señaló que le dará un nuevo enfoque que permita reducir asesinatos y secuestros rápidamente. “Tengo muy claro que la sociedad espera resultados inmediatos con corto plazo (...) como una baja en los índices de criminalidad y secuestros”.
Peña Nieto expresó que espera mayor colaboración con Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico “en estricto respeto” de la soberanía de México, “pero en la mejor voluntad de colaboración” sobre la base de “hacer un combate más eficaz que implique menos violencia”.
Los resultados preliminares oficiales, con el 95.73% de las actas escrutadas, daban a Peña Nieto la victoria con el 38.04% de los votos, frente al 31.71% del candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador, quien aún no reconoce una derrota y señaló que aguardará al resultado final oficial el miércoles.
El candidato del bloque izquierdista reaccionó la noche del domingo y adelantó que los resultados que tiene no coinciden con los del Instituto Federal Electoral (IFE).
La posición de no reconocer el triunfo de Peña Nieto la mantuvo ayer, reiterando que esperará el resultado final del conteo oficial, el cual comienza mañana.
Aunque en esta ocasión López Obrador no reclamó el triunfo como el 2006.
Peña Nieto dijo que espera de López Obrador “una actitud de respeto, de civilidad, de madurez política en este nuevo contexto democrático” y que se “haga reconocimiento de quien ha sido electo por la mayoría de los mexicanos” al recordar que cuando el PRI fue derrotado, en 2000 y 2006, supo reconocer democráticamente sus derrotas.
Diferente
Como muestra del carácter que anima al PRI que llega al poder, añadió que está dispuesto a trabajar con los partidos de izquierda y con el actualmente gobernante Partido Acción Nacional de derecha, y que su gabinete podría incluir a figuras independientes. Agregó que, una vez se confirmen los resultados, anunciará su equipo de transición, que empezará a trabajar con el nuevo congreso que asumirá en septiembre.
Peña Nieto espera que antes de asumir la presidencia el 1 de diciembre hayan trazado avances en el legislativo en las cuatro reformas que prometió durante su campaña: laboral, tributaria, energética y de seguridad social. “Me interesa trabajar con todos los partidos políticos”, apuntó.
PRI tendrá mayoría simple en el Congreso
El PRI, que según los resultados preliminares recuperó la presidencia de México en las elecciones del domingo, logrará también una mayoría simple en las dos cámaras del Congreso, según proyecciones de la prensa basadas en los resultados parciales publicadas ayer.
El Partido Revolucionario Institucional y su socio de coalición, el Partido Verde, obtendrán 232 escaños en la Cámara de Diputados sobre un total de 500, según el diario El Universal, y 227 de acuerdo con Crónica, según estimaciones una vez escrutados algo menos de una tercera parte de las actas de votación.
En el Senado, acumularán 57 de los 128 escaños con que cuenta la cámara, de acuerdo con El Universal, y 59, conforme a los cálculos de Crónica.
Ambos periódicos otorgan en la Cámara de Diputados el segundo lugar, con 140 curules, a la coalición de izquierda Movimiento Progresista y el tercero al oficialista Partido Acción Nacional (PAN) con alrededor de 120 bancas.