San José, Costa Rica.- El obispo nicaragüense desnacionalizado Silvio Báez, muy crítico con el Gobierno que copresiden los esposos, Daniel Ortega y Rosario Murillo, afirmó este domingo que "Dios no escucha a los tiranos que tienen las manos manchadas de sangre", y que en las "llagas de Jesús se refleja el dolor de los presos políticos y de los exiliados".
"Citando al profeta Isaías, el papa (León XIV) también recordó hoy algo que los tiranos de nuestros países no deben olvidar: que nuestro Dios, Jesús crucificado, no escucha la oración de quienes tienen las manos manchadas de sangre", enfatizó el jerarca católico, quien está exiliado, en su homilía desde una iglesia de los Estados Unidos.
El obispo auxiliar de Managua, a quien el fallecido papa Francisco ordenó dejar Nicaragua en 2019 por razones de seguridad, dijo, por tanto, que "nadie tiene derecho a usarlo para justificar sus abusos de poder y su cinismo; nadie puede pronunciar su nombre para ocultar la injusticia; ningún poder humano puede servirse de Él para hablar de una falsa paz fruto del miedo y la represión".
La crisis política que sigue marcando a Nicaragua
En Nicaragua, el 18 de abril de 2018 estalló una revuelta popular por unas controvertidas reformas a la seguridad social y que luego se convirtieron en una exigencia de renuncia del presidente Daniel Ortega tras responder con la fuerza.
Las protestas, calificadas por el Ejecutivo como "intento de golpe de Estado", dejaron al menos 355 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organismos locales elevan la cifra a 684, mientras que Ortega reconoce que fueron "más de 300" y que se trató de un intento de golpe de Estado.
Para el obispo nicaragüense, "en la cruz de Jesús se revela también la solidaridad de Dios con los crucificados de hoy", entre los que mencionó a los presos políticos y a los exiliados.
"En las llagas de Jesús vemos el dolor de los pobres, de las víctimas de la represión y de la guerra, el sufrimiento de los presos políticos y de quienes han sido forzados al exilio", comentó.
Al igual que Jesús, en su último grito dirigido al Padre, "escuchamos el llanto de quienes se sienten solos y sin esperanza y el clamor de los pueblos crucificados que anhelan su liberación", continuó.
"En la cruz, Dios está sumergido amorosamente en nuestros sufrimientos, llorando con nuestras lágrimas y deseando consolarnos en nuestras penas y desgracias", añadió.
En Nicaragua hay actualmente 46 personas detenidas por motivaciones políticas, de las cuales 15 son adultos mayores, según el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas, cuyos datos son avalados por la CIDH.