Turquía obtuvo luz ver de su Parlamento para continuar las represalias militares contra Siria al día siguiente del bombardeo contra la localidad turca de Akçabale (sureste), pero aseguró que no desea la guerra con su vecino.
Tras varias horas de debates a puertas cerradas, la Asamblea Nacional turca, en donde el partido del primer ministro Recep Tayyip Erdogan dispone de una confortable mayoría, autorizó formalmente al gobierno llevar a cabo operaciones militares en Siria en nombre de la “seguridad nacional”.
Apenas adoptado el texto, el viceprimer ministro turco, Besir Atalay, se apresuró a tranquilizar a los que vieron en esta autorización una peligrosa escalada militar. “Esta moción no es una moción para la guerra”, afirmó hablando de una medida “disuasiva”.
Con el mismo tono Atalay subrayó que Siria admitió la responsabilidad de los disparos del miércoles, por los que murieron cinco civiles turcos, y se disculpó.
“La parte siria admitió lo que había hecho y pidió disculpas”, dijo.
Estas lamentaciones intervienen cuando el ejército turco procedió ayer luego de la respuesta al incidente de la víspera, a una nueva serie de disparos de artillería contra posiciones del ejército sirio en los alrededores del puesto fronterizo sirio de Tall al Abyad, justo enfrente de Akçabale.
Según una fuente de seguridad local, los bombardeos se interrumpieron por la mañana. Pero podrían reanudarse en cualquier momento “si es necesario”, advirtió un responsable turco.
Soberanía turca
Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), la respuesta militar turca, dirigida principalmente contra Rasm al Ghazal, cerca de Tall al Abyad, mató “a varios soldados sirios”.
Al igual que el viceprimer ministro Atalay, numerosos responsables turcos intentaron tranquilizar a los aliados de Turquía sobre las intenciones del gobierno.
“Turquía no busca la guerra, pero es perfectamente capaz de defenderse contra cualquier ataque que amenace su soberanía”, dijo a la prensa Ömer Celik, uno de los vicepresidentes del Partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP).
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, declaró estar “preocupado por la escalada de tensiones en la frontera” sirio-turca y pidió “a todas las partes implicadas (...) mostrar la máxima moderación”, indicó ayer su portavoz Martin Nesirky.
Ban pidió además “a todas las partes implicadas renunciar a la violencia (...) y hacer todos los esfuerzos necesarios para avanzar a una solución pacífica”.