Las otrora milicias diversas y desordenadas de la oposición siria están evolucionando a ser una fuerza más efectiva en el combate con la ayuda de una red cada vez más sofisticada de activistas en esta ciudad al sur de Turquía, la cual mete de contrabando suministros cruciales por la frontera, incluidas armas, equipo de comunicaciones, hospitales de campo y hasta salarios para los soldados que desertan.
La red refleja un esfuerzo por forjar un movimiento de oposición que vincule a organizaciones militares, gubernamentales y humanitarias, que juntas no solo puedan derrotar al ejército enormemente superior del presidente Bashar Asad, sino también remplazar a su gobierno.
Aunque todavía es demasiado pronto para hablar de un Estado dentro de un Estado, la creciente sofisticación del esfuerzo subraya la naturaleza evolutiva del conflicto y de cómo lentamente se le está escapando el control de las zonas norte y noroeste del país al gobierno.
La red está surgiendo en un momento en el que se han intensificado las tensiones con Turquía y en medio de informes de deserciones múltiples de oficiales de alta jerarquía, muchos de los cuales ahora están ayudando a la oposición.
La empresa de la oposición en esta ciudad constituye más que sólo transportar los suministros muy necesarios. El objetivo más grande y más escurridizo es crear la cohesión y la cooperación entre las milicias dispersas que constituyen al Ejército Libre de Siria, así como de cualquier gobierno civil local que haya surgido.
Ahora existen 10 consejos militares dentro de Siria, dijeron activistas, que incorporan a la revuelta a prácticamente todas las ciudades o zonas rurales importantes, con la notable excepción de Homs, donde las diferencias entre las facciones siguen frustrando la unidad.
Los activistas que trabajan con el Consejo Nacional Sirio, la principal organización siria en el exilio, emiten paquetes salariales mensuales, de 200 dólares por soldado y más para oficiales, así como un estipendio para las familias de los muertos.
El dinero, dijeron los activistas, ayuda a asegurar la disciplina entre los consejos militares, necesaria para planear ataques más organizados contra las fuerzas de Asad, en lugar de realizar actos de sabotaje al azar.
“Las operaciones militares necesitan volverse más estratégicas”, señaló Hasan Kasem, de 31 años, un activista que huyó de Alepo, Siria, en febrero, cuando lo llamaron para hacer el servicio militar.
El mayor general Robert Mood, el jefe noruego de los observadores de Naciones Unidas en Siria, dijo al Consejo de Seguridad en junio que la resistencia es cada vez más efectiva, dijo un diplomático que estuvo presente.
El general lo atribuyó a más experiencia en lugar de a mejor armamento o mayor coordinación, pero no concordaron los activistas de oposición. Kasem describió cómo los líderes militares dividieron a Alepo y las zonas al oeste, hacia la frontera turca, en cinco sectores bajo un consejo militar general, llamado Brigadas Libres del Norte.
“El organismo cambió de ser un grupo militar de voluntarios a un organismo real, una estructura militar mucho más organizada”, dijo Kasem.
“O se volvían un ejército organizado o se convertían en pandilla”. La campaña de la oposición también involucra ahora el embarque de armamento con el que se pueda hacer frente a los tanques. “Todavía no es una estrategia decisiva, solo es un intento de juguetear con el equilibrio militar”, comentó un integrante del Consejo Nacional Sirio, quien habló a condición del anonimato porque el contrabando de armas es un tema confidencial.
Los gobiernos occidentales han sido renuentes a proporcionar grandes cantidades de armas sofisticadas a la oposición por temor a que caigan en las manos equivocadas. Por lo visto, los funcionarios de la oposición son conscientes de esa inquietud, porque se evalúa cuidadosamente a los destinatarios. “Necesitamos examinar a la gente”, notó un funcionario, quien no estaba autorizado a hablar públicamente. “No quieres entregarle equipo a personas que no conoces”.
En el campo en Alepo, cada sector manda a un representante a un salón de operaciones al mando del consejo militar, dijo Kasem. Sin embargo, los activistas admiten que existen fricciones entre consejos militares y los tradicionales dirigentes civiles de familias prominentes que intervinieron cuando se evaporó el gobierno sirio, y que resienten que el consejo les haga sombra.