Sao Paulo, Brasil.- Los candidatos presidenciales brasileños, Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva, llevaron este sábado la campaña a sus respectivos reductos electorales para tomar aliento ante las dos semanas que faltan para la segunda vuelta.
El ultraderechista Bolsonaro, ganador de la primera vuelta, visitó el estado de Río de Janeiro, la región donde nació y donde se impuso con el 53% de los votos el domingo pasado frente a su rival, que obtuvo el 39%.
Al acto de hoy le acompañó su aliado Douglas Ruas, recién declarado gobernador electo del estado tras un recuento de votos, gracias al cual el candidato ultraderechista suma ahora un importante apoyo de cara a la ronda de desempate del 25 de octubre.
Apoyos a Bolsonaro
En el municipio de São Gonçalo, de clase trabajadora y situado a las afueras de la ciudad de Río de Janeiro, Bolsonaro invocó a Dios y pidió el apoyo de la población.
"Verán a Flávio en la toma de posesión haciendo una oración y poniendo Brasil en manos de Dios", declaró, subido a un camión.
Además, aseguró que su padre, el exmandatario Jair Bolsonaro (2019-2022), actualmente en prisión domiciliaria, le colocará la banda presidencial si gana las elecciones.
Jair Bolsonaro, condenado en 2025 a 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado, fue visitado hoy en su residencia de Brasilia por otro hijo, Carlos, quien afirmó que el padre está "feliz" por el resultado de la primera vuelta.
Entre las decenas de seguidores que participaron en el mitin, se encontraba João Rosendo, de 63 años, quien dijo esperar un cambio para acabar con el populismo y la corrupción que asoció al actual Gobierno.
"(Lula) nos está llevando a un agujero, a la pobreza, al crimen y a la falta de inversión en infraestructura, educación y salud", afirmó a EFE.
Lula, en el noreste
Mientras Bolsonaro recorría Río de Janeiro, el presidente Lula, aspirante a la reelección, se dirigió a Río Grande do Norte, estado situado en el noreste de Brasil, el tradicional bastión electoral del líder progresista.
En la ciudad de Natal, recorrió calles junto al candidato a gobernador del Partido de los Trabajadores (PT), Carlos Eduardo Xavier, quien espera mantener el gobierno regional en manos de esta formación fundada por Lula frente al avance de la ultraderecha en todo el país.
Durante una rueda de prensa, el presidente criticó la promesa de recortes de gasto público hecha por el rival y reivindicó sus políticas e inversiones en la región.
"No quiero sacarle nada a ningún estado de Brasil; solo quiero que el noreste tenga las mismas oportunidades que el resto y que sea tratado de forma ecuánime", afirmó.
Pese a que Lula ganó la primera vuelta en el noreste por un amplio margen, perdió apoyos respecto a las últimas elecciones de 2022 en las que salió elegido, un motivo de preocupación dentro de la campaña.
En Río Grande do Norte perdió casi 30,000 votos, mientras que en Bahía, el mayor estado de la región, la reducción fue de más de 200,000.
Más allá de los mítines, la campaña trata de reforzar la presencia en redes sociales y este sábado presentó una denuncia contra la multinacional Meta, dueña de Facebook e Instagram, por una supuesta interferencia en favor de Bolsonaro.
Una encuesta publicada tras la primera vuelta mostró al candidato ultra con el 52% de las intenciones de voto, frente al 48% de Lula, un escenario de empate técnico si se considera el margen de error.