Los Ángeles. Estados Unidos- La icónica líder de los derechos civiles Dolores Huerta declaró en un comunicado este miércoles que su compañero de lucha, el fallecido César Chávez, abusó sexualmente de ella cuando él se había convertido en un líder destacado del movimiento en EE UU, un secreto que mantuvo por más de 60 años.
Las revelaciones de la líder, de 95 años, se dieron en medio de la investigación del periódico The New York Times, que reveló las acusaciones de dos latinas que aseguran haber sido abusadas por Chávez (1927-1993) cuando eran menores de edad.
Huerta dijo que guardó el secreto por más de seis décadas porque creyó que exponer la verdad “dañaría al movimiento de campesinos” por el cual ha luchado toda su vida.
“El desarrollo de la unión fue el único vehículo para lograr y asegurar esos derechos y no iba a dejar que César (Chávez) ni nadie más obstruyeran el camino”, ahondó la cofundadora del Sindicato de Trabajadores Agrícolas (UFW).
La líder afirmó que al menos dos veces fue víctima de Chávez, que en ese entonces era la cara del movimiento.
"La primera vez fui manipulada y presionada para tener sexo con él, y sentí que no podía decir que no porque él era alguien a quien yo admiraba: mi jefe y el líder del movimiento al que ya le había dedicado años de mi vida. La segunda vez fui forzada, contra mi voluntad y en un ambiente en el que me sentía atrapada", detalló la líder sindical en un comunicado.
Ambos encuentros resultaron en embarazos que Huerta mantuvo en secreto para después entregar los niños a diferentes familias "para que pudieran darles una vida estable".
Explicó que a lo largo de los años tuvo la fortuna de desarrollar una relación profunda con estos niños, quienes ahora son muy cercanos a sus otros hijos.
Sin embargo, señaló que aun así, “nadie sabía la verdad” completa sobre el modo en que fueron concebidos hasta hace unas semanas, cuando le adelantó a su familia sobre la investigación del diario neoyorquino, que finalmente le ayudó a compartir sus experiencias.
Huerta también reconoció que “nunca” se había identificado como una víctima, pero cuando salieron a la luz las declaraciones de las dos mujeres esto le ayudó a entender que era "una sobreviviente" de violencia, de abuso sexual, y de hombres "manipuladores" que la veían a ella y a otras mujeres como "propiedad y objetos" de control.
Huerta dijo sentirse enfurecida al conocer los testimonios de Ana Murguia y Debra Rojas, que detallan cómo fueron abusadas por Chávez cuando eran apenas unas niñas. "No hay palabras lo suficientemente fuertes para condenar las acciones deplorables que él cometió".
Tras romper su silencio, la líder ha sido abrazada por un gran número de mujeres líderes que la han mostrado su respaldo.
Huerta culminó su declaración diciendo que continuará con su compromiso con los trabajadores, así como con los derechos de las mujeres, para asegurar que tengan una voz, y que las comunidades latinas sean tratadas con dignidad y equidad.