Un error de coordinación y cálculo hace que el equipo de EL HERALDO llegue, por unos cuantos metros, al punto de encuentro equivocado.
El sol abrumador que destella groseramente devela sin prudencia unos cuantos ladrillos porosos adheridos a la losa, seguramente lo único que queda en pie después del monstruoso incendio.
Los vestigios de las viviendas afectadas por un siniestro el lunes pasado en la colonia Independencia, de Comayagüela, es el funesto escenario que nuevamente nos recibe.
“Doña Digna, ya estamos en la zona, nos venimos a la parte baja (sector uno), porque está más despejado para la entrega”, anuncia vía teléfono el reportero de este rotativo.
“¿En serio? Yo le reuní a todos los cipotes aquí arriba, bien organizados, pero ya se los bajo”, contesta doña Digna Larios, una de las vecinas damnificadas por la tragedia.
Al mirar hacia la parte alta correspondiente al sector dos, los rayos dejaron divisar al grupo de niños que esperaba impacientemente nuestra llegada.
En esta ocasión, EL HERALDO no penetró en la comunidad afectada para recopilar información o testimonios, menos para fotografiar las víctima en su faena de levantarse desde los escombros.
No nos basta la cobertura periodística del suceso, nuestra misión era atender la súplica de los padres de familia: regresar las niñas y niños a la escuela.
En ese sentido, la Maratón del Saber de la sección Metro, fijo en la colonia Independencia la siguiente parada para contribuir a reducir la deserción escolar, son la donación útiles.
A la escuela
Los niños más intrépidos descendieron inmediatamente del pequeño cerro que se formó por la destrucción de las paredes que dividían la parte alta y baja.
La otra legión de infantes fue guiada por los padres de familia y la comitiva de la comunidad para llegar al punto de la entrega.
A pesar que eran las personas con que días antes habíamos dialogado para conocer sus estremecedores testimonios, hoy sus rostros no representaban lo mismo.
Aquella figura de tristeza y desolación que marcaba sus rostros decaídos se había perdido por un semblante con más esperanza, optimismo y sonrisas.
Las palabras de recibimiento antes del acto convirtieron la entrega de útiles escolares y mochilas en un gesto único de solidaridad, donde los beneficiarios abrieron su corazón grato y cordial.
“Agradecemos a EL HERALDO por pensar en nuestras criaturas, por preocuparse porque los niños no pierdan la educación, que es un derecho de todos”, reflexionó con emotividad doña Digna.
Agregó, reteniendo las lágrimas en sus ojos con fuerza, que lastimosamente el sueño de aprender de los infantes se detuvo por el incendio.
El infernal fuego lanzó a la calle un total de 89 personas, donde unos 30 eran menores de edad y estudiantes, según fuentes oficiales y los vecinos.
Producto de lo anterior, una gran cantidad de infantes dejaron de asistir a clases, porque perdieron uniformes, mochilas y útiles escolares entre las llamas.
Aunque los maestros han sido condescendientes al permitir el ingreso de escolares con ropa de color, faltaba algo esencial: cuadernos y lápices.
En ese sentido, EL HERALDO selló un loable compromiso con los padres de familia y niños que asistieron a la entrega.
“Aunque lo que les donamos es un granito de arena, comparado a las grandes necesidades que pasan, les pedimos que siempre envíen a sus hijos a la escuela”, solicitó el periodista Eduardo Domínguez a los progenitores.
Mientras que a los estudiantes los instó “a esforzarse todos los días y obtener excelentes notas, porque la educación es el motor que sacará adelante a Honduras”.
Además de la gratitud, la organización y la transparencia de los vecinos resaltaron durante la entrega, ya que levantaron un listado de los afectados y firmaron un acta especial.
Una de las más entusiasmadas fue la niña Lía Sarahy Chirinos, de cuatro añitos, quien abrió su nueva mochila al instante.
En su tierna cara se esbozó una enorme sonrisa al observar sus cuadernos, lápices, un divertido pasquín y hasta un plato y vaso para la merienda escolar.
Al final, el cerro de escombros se llenó de un grupo de niños que escalaban con sus mochilas, con una frente en alto y optimista, y sus sonrisas destellando esperanza.
Ya no son las mismas víctimas que encontramos el lunes en la mañana, son otras personas aventureras que iniciaron la ruta para levantarse desde los restos de la tragedia.
Cruzada de solidaridad para damnificados
Después de la tormenta siempre viene la calma. Al autor de esta frase célebre le faltó agregar que también alumbran los rayos de la esperanza y la marea de la solidaridad.
Seguramente lo hubiera hecho al contemplar lo que sucede con los damnificados por el incendio que arrasó con seis viviendas en la colonia Independencia.
Además del gobierno central, varias almas capitalinas se han despojado de sus pocas pertenencias para entregárselas a las víctimas del siniestro.
Los principales aportantes a las causas han sido familiares, amigos y vecinos de los perjudicados.
Asimismo, otros habitantes han dado posada a estas personas, ya que las llamas los dejaron en la calle.
Tampoco se puede olvidar la promesa del gobierno central de reconstruir las seis moradas, a través del programa Vida Mejor.
Y ejecutivos de varias empresas se han comunicado con el equipo de EL HERADO, en busca de un contacto de los afectados para brindar su colaboración a los damnificados.
Favorecidos
1. Fransuá Alexander Sánchez
2. Franklin Omar Sánchez
3. Karen Yolibeth Montes
4. Gabriela Gonzales
5. Sharon Gonzales
6. Fátima Gonzales
7. Keyla Gonzales
8. Kimberly Cruz
9. Katherin Cruz
10. Alonso David Matute
11. Génesis Anaí Matute
12. Lía Sarahy Chirinos
13. Alisson Teresa Rodríguez
14. Axel Rodríguez
15. Carlos Abraham Rodríguez
16. Emerson Noé Aguilar
17. Juan Esaú Aguilar
18. Isaac Aguilar
19. Alejandra Anaí Larios
20. Adonay Larios
21. Alison Cristhal Larios
22. Nazareth Larios
23. Nemesí Larios
24. Naidely Larios
25. Danna Larios
26. Ayelen Larios
27. Alexander Larios
28. Scarleth Almendárez
29. Stefany Almendárez
30. Sherly Almendárez