La original invitación ¡Venga! ¡pase adelante! ¡pregunte!, ¿Qué buscaba?... compite con el bullicio y el incesante ruido de vehículos y aún así las personas no dejan de acercarse a estos establecimientos.
En vísperas de la Navidad, los capitalinos no solo andan en busca de las figuritas para hacer el nacimiento o adornos para la decoración del árbol ni los productos para preparar la cena de Nochebuena.
Hay algo más que motiva a los capitalinos para esta temporada y que se vuelve una tradición: estrenar en estas fechas especiales.
A precio accesible
Y no todos, aunque así lo pretendan, tienen acceso de acudir a un centro comercial en busca de la prenda o el par de zapatos de acuerdo al último grito de la moda.
Los bajos ingresos y el nivel económico en el que actualmente están sumergidos más del 60 por ciento de los capitalinos, según datos del Instituto
Nacional de Estadísticas (INE), solo les permite observar a través de las vitrinas la ropa que se exhibe en los maniquí y en los estantes de los grandes almacenes.
Ahora estrenar resulta caro, por lo que lo más accesible es acudir a las tiendas de venta de ropa usada.
Capitalinas como Ruth López Ochoa no encuentran mayor diferencia entre una prenda que haya pertenecido a determinada persona en algún lugar de Estados Unidos u otra parte del mundo a una que recién sale de una fábrica.
Lo único es lo nuevo, de ahí la pieza cumple con las tres b: buena, bonita y barata, dijo.
“Así como están los tiempos, lo poco que se gana no da para vestirse de una tienda cara, más ahora para Navidad que hay que darle los estrenos a toda la familia, yo voy a las tiendas de ropa usada y ahí encuentro ropa bien barata y de calidad”, manifestó.
Lo que expresa esta capitalina lo confirma Joseline Iveth Galo, encargada de un negocio de ropa usada ubicado en la Calle Real de Comayagüela, donde es posible comprar una mudada completa, ya sean blusas, camisas, faldas, pantalones, chaquetas, prendas para niños y hasta ropa interior.
“Estos lugares han venido a favorecer la economía para muchas familias que han encontrado en la ropa usada una alternativa para vestirse y con prendas de calidad y buen precio. Por ejemplo, una blusa que en una tienda le puede costar hasta 300 lempiras, aquí la encuentra por 20”, expresó.
Repunte
La accesibilidad en cuanto a los precios y la calidad de las piezas de vestir ha hecho que
en los últimos cinco años, las tiendas de ropa usada se han triplicado en la ciudad.
Ahora no es extraño ver que hasta en las colonias remotas del Distrito Central haya un puesto de ropa de segunda mano.
La rentabilidad del rubro, que se refleja en los 22.9 millones de lempiras en impuestos sobre ventas que se reportaron hasta el 2012 en las arcas municipales, ha hecho que surjan muchos negocios más.
La Alcaldía estima que hay más de 3,200 negocios de esta clase en la ciudad.
Se estima que en la actual administración se ha visto el aumento de permisos de operación para este tipo de negocios que sin duda es una buena opción para los capitalinos y el crecimiento económico de la ciudad.
Más de una docena de solicitudes de permisos bajo este concepto de negocios son analizados a diario para aprobación en la gerencia de Atiende, Entiende y Resuelve (AER) de la municipalidad.
Cabe señalar que anteriormente este tipo de tiendas se concentraban únicamente en los mercados de Comayagüela. Ahora pueden encontrarse en el centro de la ciudad, principales bulevares y en barrios y colonias.
Las estadísticas indican que la mayoría de negocios se ubican en la colonia Kennedy, con más de 300 locales, sigue el barrio Villa Adela, con 190, y luego el centro de la capital, donde se han establecido más de 120.
Temporada alta
La festividad de la Navidad y fin de año está catalogada como la temporada alta, donde los capitalinos acuden a estos negocios propiamente por el afán de estrenar.
Desde semanas anteriores cientos de personas han comenzado a desfilar por estos establecimientos tanto el centro de la ciudad como en los alrededores.
Algunas tiendas como El Golazo, a diario abre entre 50 fardos y pacas. Los fardos traen cien libras en piezas mientras que las pacas entre 500 a 700, incluyendo ropa de cama.
Esta tienda se ha dividido por departamentos y ofrece no solo ropa, sino que otro tipo de mercadería como zapatos, carteras y juguetes, entre otros, con el propósito de que el cliente encuentre todo lo que busca en un solo lugar.
“Cada día hay nuevo surtido y las piezas pueden encontrarse desde 20 lempiras en tarima y la más cara hasta los 250 lempiras”, declaró Keyla Flores, encargada de la tienda.
Sin embargo, a cuatro días de la Navidad y al recorrer los mercados capitalinos y tiendas especializadas en comercializar prendas americanas, se aprecia una regular afluencia de personas que, contrario a años anteriores, abarrotaban los denominados “bultos” o “agachones”.