El sol brilla con intensidad -son las 12:00 meridiano, la hora apogeo del astro- y sus rayos perpendiculares se vuelven perfectos para secar inmediatamente el lavado de cualquier vehículo.
Al menos así lo considera el operador de la unidad 370, de la ruta Carrizal-La Sosa, quien ha aparcado la unidad en plena orilla de calle del Interconector Milenio para lavarlo.
El cobrador del bus continúa con su rutina de tirar cubetazos de agua contra la unidad con total serenidad, aunque están estacionados en un carril de alta circulación -50 kilómetros por hora-.
Pero este tipo de abusos no es exclusivo de la unidad con placa AA 3793, pues se repite una y otra vez en las calles, avenidas y bulevares del Distrito Central.
Y es que el servicio del transporte urbano ha impuesto, de manera arcaica y casi bárbara, su propia ley de circulación y tránsito, denuncian centenares de capitalinos.
Y la anarquía se agudiza, a pesar que el sistema es regulado por tres entes: Dirección Nacional de Tránsito (DNT), Dirección General de Transporte (DGT) y en menor medida la Alcaldía Municipal.
Peor evaluado
Pero la mala percepción de los capitalinos sobre el servicio también sale a relucir en un contexto internacional.
La capital de Honduras posee el peor sistema de transporte urbano y movilidad a nivel de Centroamérica, según un análisis del programa Walk Store.
Cabe resaltar que Walk Store es un sistema web que analiza la facilidad de movimiento en transporte y a pie en una ciudad, según sus programadores.
Para ello, el programa se vale de varios parámetros, como la accesibilidad a los puntos de servicios, para emitir un puntaje.
Con base en ello, Walk Store estableció una tabla de cien a cero puntos, donde a mayor facilidad de desplazamiento y sistema de transporte exista, mejor será la puntuación.
A la vez, el sistema posiciona a las comunidades en cinco categorías, que dependen del nivel obtenido, para una comprensión más clara del análisis.
Entre 100 a 90 puntos, una ciudad puede catalogarse como “amigable para caminantes”, ya que los habitantes no requieren vehículos para realizar viajes.
En un margen un poco menor se ubican las regiones “muy transitables”, donde la mayoría de desplazamientos se pueden realizar a pie (de 70 a 89 puntos). Mientras que en “algo transitable” se encuentran las regiones que poseen entre 50 a 69 puntos.
En tanto, en las ciudades entre 25 y 49 puntos ya se necesitan automóviles para desplazarse, y los sectores más bajos (0-24) presentan una alta dependencia al vehículo.
Para el caso, Tegucigalpa y Comayagüela obtuvieron un mediocre -por no decir, vergonzoso- resultado de 25 puntos.
“Esta ubicación es dependiente de los automóviles, lo que significa que para la mayoría de los viajes se requiere vehículos”, indica la descripción de la página.
Con esa puntuación, el Distrito Central se ubica en la último posición con respecto a sus similares de Centroamérica, incluso ciertas ciudades se desplazan por mucho margen.
El primer lugar se lo lleva San José (Costa Rica) con 83 puntos. En segundo lugar lo comparten Ciudad de Panamá (Panamá), Managua (Nicaragua) y San Salvador (El Salvador), al obtener 75 puntos.
Belmopán (Belice) se posicionó en el quinto lugar (57) y solo tres puntos separaron a Ciudad de Guatemala (Guatemala) de Tegucigalpa, ya que la capital chapina -en el sexto sitio- alcanzó 28 puntos.
Sistema arcaico
Para Fernando Alvarado, jefe de la Unidad de Ingeniera Vial de la comuna, el mal funcionamiento del transporte urbano es una tendencia en toda Latinoamérica.
Explicó que mientras la población ha ido en crecimiento, lo que cambia la dinámica de la demanda del servicio, los operadores tradicionales continúan ofreciendo el mismo sistema, rutas y hasta unidades.
“Por eso aparecen ‘buses fantasmas’ y mototaxis para cubrir la falta de servicio”, apuntó.
En ese sentido, recomendó que las autoridades de la Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda (Soptravi) deberían realizar estudios periódicos de origen y destino de las rutas.
Por ello no es de extrañar que las rutas del servicio estén solapadas -se cruzan y compiten- en un 79.5 por ciento, según el diagnóstico del Programa de Movilidad Urbana Sostenible.