La caravana solidaria se trasladó al norte de Francisco Morazán. Allí en el histórico municipio de Cedros, en la olvidada aldea de Los Portillos, 50 escolares esperaban ansiosos la llegada.
Después de cruzar el casco urbano aún estábamos a mitad de camino para llegar a nuestro destino, pues para llegar a la escuela Ramón Rosa teníamos que internarnos por una hora en las montañas del municipio.
Al llegar encontramos una enorme rueda de niños en el campo de fútbol de la comunidad, quienes recibían su clase de educación física.
Aprovechamos la oportunidad para anunciar el motivo de nuestra visita y jugar con los niños un rato, antes de trasladarnos a la Escuela Ramón Rosa para entregar el cargamento de zapatos y útiles destinados a ellos.
La jornada de juegos nos sirvió para conocer las carencias que pasan los niños, como la historia de Anabel Torres, que con 13 años apenas cursa el primer grado debido a la falta de recursos de su familia. “Vivíamos en una aldea en que no había escuela, pero aquí sí hay y me matriculé, nunca es tarde para aprender”, manifestó Anabel.
En cuanto llegamos a la escuela la tristeza desapareció de sus rostros. Don Lápiz y Don Borrador, los personajes de la Maratón del Saber, alegraron la mañana con las dinámicas de conocimiento.
La entusiasta Anabel fue la primera en cambiar sus viejas sandalias de hule azules por unas zapatillas negras que le permitirán asistir a la escuela con pasos firmes.
Con una amplia sonrisa agradeció al equipo de EL HERALDO. “Nunca me imaginé que el año que entraría a la escuela recibiría tantos regalos”, manifestó.
Los dos maestros que se reparten los seis grados a la mitad, Catarino Corea y Marios Castillo manifestaron su agradecimiento al equipo de EL HERALDO por internarse en las montañas de Cedros para favorecer a sus alumnos.
“Solo ustedes se atreven a dejarlo todo por venir a atender nuestras necesidades, gracias de todo corazón”, expreso Castillo.