Tegucigalpa

En estado de indefensión habitan capitalinos

La ciudad supera el límite de violencia admisible a nivel mundial.

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18.05.2012

El asesinato ayer del motorista del propio director de la Policía Nacional, Ricardo Ramírez del Cid, solo confirma el nivel de inseguridad que azota la ciudad.

Este mal que se ha hecho endémico, lacera diariamente la integridad física y los bienes materiales de los 1.5 millones de habitantes.
Homicidios, asaltos, robos a vivienda, hurto de vehículos y lesiones físicas son los delitos más comunes a los que se enfrentan los ciudadanos y que se han recrudecido en lo que va del año.

Y es que el más reciente estudio del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), revela que la inseguridad en todas sus presentaciones registra un incrementeo del ocho por ciento en relación al año anterior.

Según el informe, en el Distrito Central, en el 2001 perecieron a manos de la delincuencia 1,149 capitalinos. En todo el departamento de Francisco Morazán se perpetraron 1,280 asesinatos, que le acreditan a la capital hondureña, el 90 por ciento de los hechos violentos.

En las ciudades gemelas la tasa de homicidios asciende a 99.9 por ciento por cada 100,000 habitantes, cuando el límite estándar mundial de tolerancia a la violencia es de 8.8 pccmh.

Esta cifra hace más que evidente que la inseguridad ha cruzado la barrera de lo admisible, para convertirse en un vorágine devoradora de la paz.

María Cantor, una capitalina que habita en el barrio Sipile, asegura que todos los días se encierra en su casa desde las 6:00 de la tarde porque las calles de la comunidad apenas cae la noche se convierten en tierra de nadie.

“No tenemos dinero para vivir en otra zona con mi familia, así que no nos queda más que protegernos encerrándonos y vivir con los ojos y oídos cerrados ante los actos delictivos que ocurren acá”, aseguró.

Las causas

Según el sociólogo y politólogo, Edgardo Rodríguez, en la capital impera la violencia social, detonada por la marginalidad, las precarias condiciones de vivienda, falta de servicios básicos, espacios públicos, desintegración familiar, entre otros ingredientes que abonan al desarrollo de este flagelo.

Sin embargo, subrayó que las principales causas son de tipo institucional y la influencia nociva del narcotráfico.

“Hay un deterioro del estado de derecho, las instituciones que deben generar justicia pierden el control en el ejercicio del poder”, recalcó.

A su juicio, el control real de la delincuencia está en el esfuerzo unitario de la sociedad, la empresa privada, instituciones de gobierno, centros educativos, universidades y los ciudadanos todos. 'Si no es así jamás vamos a salir adelante', advirtió el experto.

Los argumentos

Ante esta embestida de la ola delictiva, las autoridades de la Jefatura Metropolitana número 1, aseguran que los 1,000 agentes que son los encargados de brindar resguardo a la ciudad hacen hasta lo imposible por mantener el orden.

El hasta el martes anterior, jefe de esta unidad policial, Ramón Martínez, aseguró que durante los cuatro meses que duró su gestión se redujo la incidencia delictiva en la ciudad.

“Hemos pasado de 24 homicidios diarios que se registraban a dos o tres en promedio, con los pocos recursos que tenemos”, aseveró.

Martínez detalló que durante su gestión se logró incentivar la cultura de la denuncia de dos a 40 diarias.

Sin embargo, el nuevo titular, Jorge Estrada Pacheco, asumió el cargo hace tres días consciente de la alta incidencia delictiva en la capital.

El subcomisionado informó que espera mantener las buenas políticas operativas de la institución, abolir y mejorar las que han puesto en el tapete de la duda a los uniformados.

Sus buenas intenciones se ven limitadas por la falta de elementos policiales, corrupción, falta de equipo y patrullas.

Preocupante contraste

Estrada reveló que por cada 1,752 habitantes hay un solo policía que se encarga de brindarles seguridad.

“Cada policía debería recorrer 1.4 kilómetros cuadrados a pie para poder proteger a los miles de ciudadanos que tiene asignados”, detalló.

El único aliento para erradicar la inseguridad, que ejecuta la dirección policial es crear alianzas con organismos internacionales para suplir necesidades prioritarias como radios y remodelación de espacios de descanso para los elementos.

La primera entidad en brindar este espaldarazo ha sido la Agencia Internacional del Japón (Jica), que ya inició un programa para ampliar postas policiales, donación de equipo y patrullas.

Con el respaldo económico que brindará la organización se convertirá el Distrito M1-6 del barrio La Granja -plagada de actos irregulares- en la estación sede de la policía comunitaria.

Mientras eso sucede, los ciudadanos han tomado sus propias medidas para tener un cierto aire de seguridad.

En menos de un año el programa Barrios más Seguros de la Alcaldía, que crea circuitos cerrados, aglutina a 56 colonias, donde unos 90 mil capitalinos viven tras las rejas para librarse de la delincuencia.

Vigilancia en autobuses, un aliciente para usuarios

El retomar hace dos semanas el programa de resguardo militar en las unidades de transporte ha sido un aliciente para los 700 mil usuarios que viajan de esta manera en la capital.

La mayoría de usuarios consultados dicen sentirse un poco más seguros al ver un uniformado con un fusil al lado, aunque parezca extrema la medida.

El ministro de Defensa, Marlon Pascua, detalló que la delincuencia común en la capital ha orillado a estas acciones, pero que deberán tomar el control de nuevo.

Los operativos comienzan desde las 5:30 AM hasta las 9:00 de la noche en al menos 14 rutas del transporte identificadas como de alta incidencia delictiva.

Según Pascua, el equipo ha logrado reducir los asaltos en un 70 por ciento en las unidades y terminales.