Hondureños en el Mundo

Hondureña urge atención médica en España

Fue sometida a una craneotomía, pero dejó de ser atendida en Valencia porque es indocumentada.

10.05.2013

María Concepción Amaya Guzmán dejó Honduras en octubre de 2011 en busca de una oportunidad que le permitiera brindarle a sus dos hijas una vida mejor.

Dejó su natal Intibucá para embarcarse en una aventura en España, donde un infortunio la dejó sin valerse por sí misma a los 30 años.

María Concepción laboraba cuidando a una anciana en Valencia, España, y con el dinero que obtenía producto de su trabajo enviaba dinero a sus padres en Honduras, quienes se hicieron cargo de sus niñas.

Sin embargo, el 11 de enero de este año, mientras realizaba sus labores, sufrió un fuerte dolor de cabeza que le hizo perder el conocimiento.

Auxiliada por su hermana Miriam que también reside y trabaja en Valencia, la hondureña fue trasladada de emergencia al hospital General de esa ciudad, donde fue intervenida de emergencia.

Los médicos explicaron a Miriam que su hermana había sufrido un accidente cerebrovascular, por lo que fue necesario practicarle una craneotomía, proceso quirúrgico que consiste en la extirpación de parte del hueso del cráneo para exponer el cerebro.

María Concepción fue operada por segunda ocasión cuatro días después. Los médicos indicaron entonces que debía ser remitida a un centro especializado de rehabilitación para colocarle nuevamente el hueso que le fue extraído. Pero cuando se dieron cuenta de que era indocumentada, le dieron el alta y explicaron que debía pagar por su tratamiento.

'Al principio, cuando la atendieron, la tuvieron un mes. La había a ingresar a otro hospital de rehabilitación pero cuando se enteraron de que no tenía papeles, dijeron que ya no podían hacer nada, que le iban a dar el alta y que viéramos cómo hacíamos', dijo Miriam a ElHeraldo.hn.

Las palabras de los médicos españoles causaron angustia en la hermana de María Concepción. 'Yo dije: de dónde voy a conseguir ese dinero', recordó.

'Ni pregunté... me dijeron que si veíamos cómo hacer para pagarlo, que fuéramos a sacar cita', añadió.

Miriam, que llegó cinco meses antes que María Concepción a España, tuvo que dejar su trabajo para atender a su hermana, por lo que ambas compatriotas no pueden costearse un alquiler, alimentación y mucho menos medicamentos.

Corazones solidarios de hondureños residentes en Valencia les han proporcionado víveres y un lugar dónde vivir.

'Cuando se han enterado de lo que nos está pasando, nos están apoyando porque la estábamos pasando muy mal', comentó Miriam con voz afectada.

Actualmente viven en una habitación que les proporcionó una amiga en un edificio de la Plaza España, calle Salvador Sastre de Valencia.

Además de alimentos, María Concepción necesita antinflamatorios, analgésicos, antipiréticos y ranitidina, entre otros, los cuales no ha podido pagar por falta de un ingreso momentario.

Según su hermana, no tiene sensibilidad en el lado izquierdo de su cuerpo y padece de fuertes dolores de cabeza.

El hueco abierto en su cráneo solamente está cubierto por cuero cabelludo, ante un inminente peligro por cualquier roce o golpe que podría provocarle la muerte.

'Si pueden ayudar, con lo poco que puedan. En estos momentos somos nosotras, el día de mañana no se sabe quién puede pasar por lo mismo que nosotras estamos pasando', clamó Miriam a los hondureños de buen corazón.

El grupo Hondureños en Valencia
recibe donaciones para María Concepción Amaya en la cuenta 2100-1940-1-7- 0200084939 en el banco La Caixa.

Los interesados en realizar depósitos deben incluir sus nombres y finalidad de los fondos que depositen, que en este caso será bajo el alias: Ayuda a Dilcia Amaya.