Hondureños en el Mundo

El maestro de la 'cuisine du Honduras” en Montreal

Hace 25 años este compatriota dejó Honduras junto a su madre, Catalina, y desde hace tres años mantienen a flote el único restaurante hondureño en la ciudad de Montreal, Canadá.

12.07.2012

El aroma a tajadas de banano verde fritas, frijoles y pollo frito trasporta al que ingresa a este restaurante catracho en esta ciudad, a los campos bananeros de La Lima.

El apetito comienza a rugir como león, sobre todo si han pasado días sin comer si quiera una tortilla de maíz.

Eso significa que la idea de Roberto Hernández ha tenido el éxito esperado.

Este hondureño quería ofrecer un ambiente catracho a los miles de connacionales que viven a 6,254 kilómetros de su país (distancia calculada por Google Maps), hacerlos viajar en retrospectiva hacia la tierra que los vio nacer mediante la exquisitez y único sabor de la comida hondureña.

Roberto es el propietario de único restobar hondureño en Montreal, donde la comunidad de catrachos se estima supera los dos mil.

El restobar se llama Kathy and Kimy y lo abrió desde hace tres años, en una sociedad con su madre.

En Kathy and Kimy el comensal puede degustar comida típica hondureña y centroamericana.

“La idea nació de ver otros restaurantes de otras culturas que estaban en este país, pero muy pocos centroamericanos y mucho menos hondureños”, compartió Roberto, quien es el chef principal de este negocio.

Cuenta que los primeros dos años fueron “bien difíciles” para mantener el negocio en pie, “cuesta mucho sobre todo porque hay que buscar la clientela que sea fija, cuesta”.

Roberto y su madre, Catalina Díaz Hernández, se vinieron de Honduras hace más de dos décadas, hace 25 años, con la idea de encontrar un mejor futuro, algo diferente de lo que en Honduras le podía deparar.

Para fortuna de esta familia, Roberto comenzó laborando en restaurantes italianos, griegos y de otras culturas, lo que le cultivó aún más la idea en la cabeza de abrir su propio negocio.

“Mi madre también ha atendido muchos comensales en Honduras y por eso dijimos que debíamos abrir este negocio”. Ambos son nacidos en San Pedro Sula, pero sus lazos familiares los arrastraron a Potrerillos, Cortés.

“Hoy no se fía”

Para no perder esos flachazos de la cultura hondureña, Roberto y su madre Catalina han colocado varios letreros donde advierten, por eso de las cosas de la vida, que “hoy no se fía”.

Roberto se carcajea cuando se le pregunta por esos rótulos y dice que “eso viene directamente desde allá (Honduras)”.

Acepta que no hay problemas con el pago de los servicios que ellos ofrecen, sino más bien los colocan “para traer el ambiente catracho hasta acá a Canadá”.

El restobar también ha sido decorado con fotografías y cuadros alusivos a los lugares más pintorescos de Honduras, como Copán Ruinas, las Islas de la Bahía y alguna que otra pieza tallada a madera donde sobresale el nombre de Honduras.

Los valores de la comida de este restobar son módicos, comparado con lo costoso de la vida en este país, y pueden encontrar baleadas, tacos, pupusas, carne asada, sopa de res, sopa de mariscos y sopa de mondongo.

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