Debido a que esta comunidad presenta seis casos del mal de Chagas, las autoridades municipales y de salud realizan constantes fumigaciones de viviendas, escuelas y colegios.
Pruebas de sangre que se realizaron a finales del año pasado dieron como resultado la existencia de cuatro casos en menores de 15 años.
Los dos últimos casos se conocieron hace dos meses cuando las pruebas de sangre llegaron a manos del personal de Salud de la zona.
En el 2010, las autoridades de Salud aseguraron que Honduras era un país libre de este mal, sin embargo, la identificación de nuevos casos evidencia que todavía hay incidencia.
Esta enfermedad es producida por la picadura del insecto conocido como “chinche picuda” de las variedades Triatoma dimidiata y la Rhodnius prolixus.
El parásito que transmite la chinche picuda ingresa al torrente sanguíneo y se alberga en algunos órganos internos, especialmente en el corazón.
Los casos detectados en esta comunidad se presentaron en las comunidades de Loma Verde, El Junco y El Chagüital y en el casco urbano del municipio.
Vigilancia
“Tenemos seis casos confirmados de chagas, las últimas pruebas de sangre recibidas dieron como positivo a dos jóvenes más de los cuatro que ya teníamos conocimiento. Ahora están todos bajo tratamiento”, explicó José María Silva, coordinador municipal de Salud.
Aunque los efectos se sienten a los 10 a 15 años, no se debe espera mucho tiempo para su tratamiento preventivo porque podría provocar la muerte.
La atención consiste en una vigilancia que dura 60 días, luego a los 18 meses el personal de Salud vuelve a verificar si la persona se tomó todo el reactivo indicado para eliminar el parásito.
Según Silva, la picada causa una roncha dura en la piel y cuatros semanas después desaparece. También provoca inflamación temporal en ojos.
“La chinche mientras se alimenta de la sangre humana está defecando y el parásito Trypanosoma cruzi se introduce en el organismo y llega al corazón. Con el tempo el corazón se agranda, si el enfermo no es tratado médicamente puede morir”, explicó Silva.
A raíz de la situación que se presenta en este municipio, conformado por 45 aldeas y ocho caseríos, el personal de Salud mantiene continuas fumigaciones en viviendas y centros públicos, para eliminar al vector, el cual se oculta en las grietas de las paredes, en la madera, en corrales y donde hay bloques y adobes amontonados.