Tegucigalpa, Honduras.- Sin estridencias ni anuncios apresurados, las primeras reacciones tras la reunión entre Honduras y Estados Unidos comenzaron a tomar forma este domingo en Miami, donde el presidente Nasry Asfura compartió con la prensa un balance detallado del encuentro sostenido con Donald Trump en su residencia de Mar-a-Lago, una conversación que calificó como cordial, respetuosa y productiva.
El acercamiento se produce en un contexto político temprano para la nueva administración hondureña, apenas 10 días después de la juramentación presidencial, un hecho que fue resaltado como una señal clara del interés por estrechar relaciones bilaterales desde el inicio del gobierno.
“Fue muy interesante la reunión y quiero que tomen en cuenta algo tan importante: el 27 de enero fue la juramentación y ayer, 7 de febrero, me recibió el presidente Trump, a solo 10 días de la administración”, expresó.
Previo a este encuentro, ya se habían registrado reuniones con altos funcionarios estadounidenses en áreas estratégicas como política exterior, comercio, defensa y economía, lo que permitió acelerar los canales de comunicación entre ambos gobiernos.
“Me siento muy satisfecho de que se ha podido, en muy poco tiempo, estrechar las relaciones con los Estados Unidos”, afirmó.
Durante la reunión también se presentó una propuesta de infraestructura para el desarrollo nacional, la posible ruta de un ferrocarril que conectaría distintos puntos del país, iniciativa que fue expuesta mediante un mapa entregado directamente al mandatario estadounidense.
“Le mostré el mapa de Honduras con la posible ruta de un ferrocarril; él se quedó con el mapa y quedó de revisarlo y estudiarlo”, señaló.
En el plano económico, se abordó ampliamente el tema de la inversión extranjera, destacando la necesidad de generar empleo, modernizar el país y ofrecer nuevas oportunidades a la población hondureña, subrayando que Estados Unidos continúa siendo el principal socio comercial de Honduras.
“Estamos hablando de inversión de todo tipo para generar oportunidades de empleo y darle un nuevo giro a las relaciones entre Estados Unidos y Honduras”, indicó.
Uno de los puntos centrales fue la revisión de aranceles, particularmente aquellos que colocan a Honduras en desventaja frente a otros países de la región, situación que ha frenado el interés de varias empresas en invertir en el país.
“Le toqué el tema de los aranceles del 10% y del 25%, porque estamos en desventaja frente a Guatemala y El Salvador”, puntualizó.
En cuanto al tema migratorio, se confirmó que el Estatus de Protección Temporal (TPS) y otros aspectos de la migración fueron parte del diálogo, aunque se evitó adelantar conclusiones, señalando que se acordó una revisión más amplia de leyes y mecanismos de cooperación.
“Quedamos de hacer una revisión en todas las leyes y el trabajo que debemos hacer para Honduras”, manifestó.
La agenda también incluyó asuntos de seguridad, con énfasis en el combate al crimen organizado, el narcotráfico y el fortalecimiento de las relaciones bilaterales en materia de lucha contra la inseguridad.
“Reforzar todo lo que es crimen organizado y revisar nuestras leyes para fortalecer aún más nuestras relaciones”, explicó.
Otro tema abordado fue el de salud, donde se expuso la mora quirúrgica existente y las acciones que ya se están ejecutando para atenderla, además del inicio de la distribución nacional de medicamentos que permanecían almacenados sin llegar a los hospitales.
“Tenemos alrededor de 16 mil operaciones en mora quirúrgica y estamos trabajando para atenderlas, además ya comenzamos la distribución de medicamentos a nivel nacional”, indicó.
Respecto a la política exterior y la relación con otros países, se detalló que el diálogo se centró principalmente en la región centroamericana, intercambiando impresiones sobre Guatemala, El Salvador y Honduras, así como la importancia de fortalecer el sector privado y la inversión como motor de desarrollo.
“Necesitamos prosperar, cambiar y reforzar nuestras relaciones con Estados Unidos para tener oportunidades en el mercado mundial”, señaló.
En materia de inversión futura, se identificaron sectores estratégicos como inteligencia artificial, tecnología y manufactura, áreas que podrían atraer capital extranjero si se logra mejorar la competitividad del país.
“Hablamos de inversión en inteligencia artificial, tecnología y manufactura de mayor nivel”, detalló.
También se abordó el tema diplomático, confirmando avances en el proceso para el nombramiento de embajadores en ambos países, así como la conformación de mesas de trabajo bilaterales que podrían comenzar la próxima semana.
“Ya tenemos las mesas de trabajo listas y un gran equipo preparado para empezar las negociaciones”, afirmó.
La reunión, que se extendió por más de 45 minutos, fue descrita como una conversación fluida y positiva, resaltando la relación histórica entre Honduras y Estados Unidos, que se remonta a casi dos siglos.
“Fue una plática bien amena y me siento muy satisfecho de cómo Estados Unidos está viendo hoy a Honduras”, expresó.
El encuentro en Mar-a-Lago marca un inicio acelerado y poco común en la relación bilateral, no solo por la prontitud con la que se dio, sino por la amplitud de temas abordados.
Más allá de gestos políticos, el énfasis en inversión, aranceles y competitividad sugiere que el gobierno hondureño busca resultados económicos concretos en el corto plazo.
El verdadero impacto de esta reunión dependerá ahora de la rapidez con la que se activen las mesas técnicas y de sí los compromisos planteados logran traducirse en acuerdos que mejoren la posición de Honduras frente a sus vecinos y fortalezcan su relación con su principal socio comercial.