Sequía y bajos ingresos ponen bajo análisis acceso de hondureños al frijol biofortificado

Coordinadora del OBSAN recomienda que en el corredor seco de Honduras se debe cultivar frijol de la variedad gandul que es resistente a la sequía

  • Actualizado: 18 de mayo de 2026 a las 18:29
Sequía y bajos ingresos ponen bajo análisis acceso de hondureños al frijol biofortificado

Tegucigalpa, Honduras.-La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), en alianza con la Universidad de Arkansas y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), desarrolla un estudio para determinar si los hondureños tienen la capacidad económica para adquirir frijol biofortificado, una variedad con mayor valor nutricional que podría convertirse en una alternativa frente a los desafíos de seguridad alimentaria en el país.

La investigación es impulsada por el Observatorio en Seguridad Alimentaria y Nutricional (OBSAN) de la Facultad de Ciencias Sociales y contempla una muestra de 500 personas, de las cuales 250 corresponden a estudiantes y personal de la UNAH, mientras que las otras 250 pertenecen a población de La Lima, Cortés.

María Luisa García Rodríguez, coordinadora del OBSAN, explicó a EL HERALDO que el propósito del estudio es conocer si el ingreso económico influye en la decisión de compra de este producto, considerando que se trata de un alimento con mayores beneficios nutricionales, pero posiblemente con un precio más alto en el mercado.

“Nosotros en esta población de 250 tenemos estudiantes, personal administrativo, personal docente y personal de servicios generales de las áreas de limpieza, carpintería, jardinería y ebanistería, ya que se pretende conocer los ingresos económicos que tiene esta población para poder comprar cualquier tipo o variedad de frijol en Honduras”, detalló.

La especialista indicó que la diversidad de perfiles incluidos en la muestra universitaria busca acercarse a una representación del comportamiento económico de la población nacional.

“Tenemos esta población diversa que es la representación de la misma población nacional, donde hay diferentes niveles de ingreso debido al nivel académico y salarios”, explicó.

El estudio pretende establecer si el consumidor hondureño puede asumir el costo de una variedad más nutritiva, tomando en cuenta que el frijol es uno de los alimentos esenciales en la dieta nacional.

“Lo que refleje el estudio va a determinar si la población hondureña tiene la capacidad económica para hacerle frente a la compra de frijol de mejor calidad, que es el frijol biofortificado, el cual es más nutritivo, porque tiene más hierro, más fósforo y otros suplementos que son necesarios para el desarrollo del ser humano”, señaló García Rodríguez.

Liberarán nuevas semillas de frijoles

Actualmente, el frijol biofortificado se cultiva en zonas del departamento de El Paraíso, donde se han tomado muestras para evaluar su calidad y características productivas.

Sin embargo, la académica advirtió que muchos consumidores desconocen cuándo compran este tipo de producto, ya que no siempre se comercializa con esa identificación.

“Cuando el consumidor adquiere el producto, los vendedores no dicen que es un frijol biofortificado. Sin embargo, puede ser el frijol que tenga un mayor precio, porque le dicen que es un frijol de sabor agradable y cocimiento rápido”, comentó.

En Honduras, las variedades más consumidas siguen siendo el frijol rojo y el rosado. Según datos compartidos por el OBSAN, cada hondureño consume en promedio 70 libras de frijol al año, lo que convierte a este grano en un componente clave de la seguridad alimentaria nacional.

Sequía y diversificación agrícola

Además del estudio sobre comercialización, el Observatorio también realiza un análisis sobre el impacto de la sequía en la producción alimentaria del país.

Actualmente, 33 de los 298 municipios de Honduras se encuentran en emergencia por afectaciones climáticas, un escenario que obliga a replantear qué variedades agrícolas son más viables para cada región.

“Tenemos diferentes tipos de frijol como ser la soya que se está produciendo en el departamento de Olancho, que es un frijol rico en nutrientes y de él se pueden tener diferentes derivados. Tenemos el frijol gandul, que este es propio para zonas secas y sería recomendable para el corredor seco de Honduras donde encontramos personas que tienen, por ejemplo, dificultad en su alimentación”, explicó.

Para García Rodríguez, el país debe avanzar hacia una estrategia de diversificación agrícola ante fenómenos climáticos recurrentes.

“Me parece que deberíamos ir diversificando con todas estas situaciones que vivimos todos los años de inundaciones o sequías”, manifestó.

Sobre el frijol biofortificado, la experta señaló que aunque representa una alternativa nutricional importante, aún es necesario determinar si puede adaptarse a zonas con condiciones extremas de sequedad.

“Es muy bueno, pero hay que determinar si está apto para lugares donde hay extrema sequedad de la tierra y es allí donde entran los especialistas de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), que son los que conocen el tema y deberían tener esa responsabilidad de apoyar a los pequeños y medianos productores para que las semillas que ellos cultivan sean resilientes a la sequía”, recordó.

La investigación busca aportar datos que permitan orientar políticas públicas sobre alimentación, acceso a productos nutritivos y adaptación agrícola, en un país donde el frijol sigue siendo un alimento básico en la mesa de millones de hogares.

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Agustín Lagos
Agustín Lagos
Periodista

Licenciado en Periodismo, graduado de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Redactor de EL HERALDO desde el 2003 en la cobertura de temas relacionados con seguridad, derechos humanos, política y educación.

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