El carisma y humildad del papa Francisco fueron comprobados ayer en Roma por estudiantes y padres de familia de la escuela sampedrana Franciscan School.
El grupo de hondureños que realiza la visita a la ciudad del Vaticano está viviendo una experiencia inolvidable.
Los estudiantes que egresaron del sexto grado y los que han terminado su secundaria en ese centro educativo se encuentran en Roma desde el lunes acompañados por sus padres o madres para participar de una peregrinación.
Este viaje es parte de las actividades anuales que organiza la escuela, porque también visitan la iglesia de San Francisco de Asís, que es el santo de su institución educativa.
Este año la emoción del viaje fue marcado por un sentimiento especial, pues conocerían al nuevo Papa, que ha generado mucha esperanza en la feligresía católica y que lleva también el nombre de su escuela.
Durante la audiencia papal de ayer, el papa Francisco fue cercano con todos y pidió que le llevaran a él a la niña hondureña María Isabel Chinchilla Tróchez, a quien abrazó y le dio un beso en su mejilla, generando corrientes de emociones entre los excursionistas hondureños.
Carlos Panting, uno de los estudiantes que participa del viaje, contó a su padre que su piel se erizó al ver de cerca al Papa.
“Mi hijo me dijo que al ver al Papa y al saludarlo sintió una paz interior y que se le puso la piel de gallina y que derramó lágrimas cuando pidió le llevaran a la niña”, compartió Panting.
El Papa también realizó ayer otro acto no convencional al subir al papamóvil a un joven con capacidades especiales y que vestía la camisa de la selección de fútbol de Argentina con el número que usa Lionel Messi.
Las audiencias de los miércoles concluyen todas las semanas con el saludo que el Papa concede a grupos con retos especiales; desde una zona específica de la plaza comparte pláticas y bendiciones.