San Pedro Sula, Honduras.- El grupo de migrantes que salió el domingo desde San Pedro Sula rumbo a Estados Unidos inició un viaje hacia una frontera muy distinta a la que encontraron las grandes caravanas centroamericanas de años anteriores: los cruces irregulares se han reducido drásticamente y los datos oficiales estadounidenses muestran una elevada capacidad para interceptar a quienes son detectados tratando de ingresar entre los puertos fronterizos.
La salida propició una nueva advertencia difundida por la Embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa, que señala que “las fronteras de Estados Unidos están cerradas para quienes violan la ley” y advierte sobre los riesgos del viaje, los traficantes de personas y la posibilidad de deportación para quienes intenten ingresar irregularmente.
Pero, más allá del mensaje de la representación diplomática, ¿qué dicen los números de las propias autoridades fronterizas estadounidenses?
Un indicador del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) permite aproximarse a la respuesta. Durante el año fiscal 2024, la Patrulla Fronteriza detectó 1,845,043 entradas ilegales en la frontera suroeste y logró interceptar a 1,589,659 personas, equivalente a una efectividad de interdicción del 86.2%.
La medición se refiere exclusivamente a las entradas que la Patrulla Fronteriza logró detectar mediante agentes, cámaras, sensores, drones y otros sistemas de vigilancia. Dentro de ese universo detectado, aproximadamente 86 de cada 100 personas fueron interceptadas durante el año fiscal 2024.
El mismo informe del DHS reconoce además la existencia de personas que lograron evadir a las autoridades. En 2024 fueron contabilizados 255,384 “gotaways”, término utilizado por la Patrulla Fronteriza para referirse a personas cuya entrada fue detectada o documentada, pero que no pudieron ser detenidas.
Los cruces se desplomaron
El escenario se volvió todavía más restrictivo posteriormente. De acuerdo con U.S. Customs and Border Protection (CBP), entre el 21 y el 31 de enero de 2025 las aprehensiones realizadas por la Patrulla Fronteriza en la frontera suroeste disminuyeron 85% frente al mismo período de 2024. La agencia informó también que reforzó los patrullajes fronterizos con apoyo del Departamento de Defensa.
La reducción continuó durante los meses siguientes. En mayo de 2025, la Patrulla Fronteriza registró 8,725 encuentros con personas que cruzaron la frontera suroeste entre los puertos oficiales de entrada, frente a 117,905 en mayo de 2024. La reducción interanual fue del 93%, según CBP.
CBP informó además que en mayo de 2025 la Patrulla Fronteriza no realizó liberaciones hacia el interior de Estados Unidos desde su custodia en la frontera suroeste, en contraste con las más de 62,000 registradas por la agencia en mayo de 2024.La comparación histórica permite dimensionar el cambio.
En el año fiscal 2024 todavía se detectaron 1.84 millones de entradas ilegales entre los puertos de la frontera suroeste. Para mayo de 2025, las aprehensiones mensuales entre esos mismos puntos habían caído a 8,725, según CBP.
A esos bloqueos fronteriza se suman otros factores, como la distancia, los costos y el cansancio físico. Solo para tener una idea de lo larga que es la ruta, antes siquiera de alcanzar territorio mexicano, los migrantes que salieron de San Pedro Sula deben recorrer alrededor de 650 kilómetros hasta la frontera entre Guatemala y México.
Desde allí comienza la parte más extensa del trayecto: atravesar México puede elevar el recorrido total hasta más de 2,800 kilómetros si buscan llegar a Nuevo Laredo, frente a Texas, o superar los 3,500 kilómetros si la ruta conduce hacia Ciudad Juárez.Para quienes realizan buena parte del camino a pie, cargando mochilas, niños o incluso bebés, la distancia convierte el viaje en una travesía de semanas, interrumpida por descansos y por los tramos que logren cubrir en algún medio de transporte.
El flujo del regreso
Mientras algunos hondureños vuelven a emprender el camino hacia el norte, el movimiento en sentido contrario continúa.
El Instituto Nacional de Migración (INM) mantiene igualmente dentro de sus estadísticas migratorias una categoría específica de “Hondureños Retornados” y diferencia el retorno voluntario del forzado, este último cuando una persona es deportada o expulsada por las autoridades del país de destino.
Según los datos del Instituto Nacional de Migración (INM), entre el 2 de enero y el 10 de septiembre de 2026 retornaron a Honduras 33,829 personas. La gran mayoría procedía de Estados Unidos, con 30,432 casos, seguido de México, con 3,306, y Guatemala, con 91. Del total, 19,461 fueron clasificados como retornados y 14,368 como deportados. Además, 26,264 ingresaron por vía aérea y 7,565 por vía terrestre.