La Ceiba, Honduras.- El hondureño Mario Roberto López López, de 49 años, se quedó sin trabajo y en su búsqueda por internet se encontró con una presunta compañía de logística y control de inventarios en Rusia. La supuesta empresa se encargó de los trámites migratorios y hasta de los boletos aéreos, sin embargo, el destino no eran bodegas, sino las filas del ejécito ruso en la guerra contra Ucrania.
El administrador de empresas es un rostro conocido en La Ceiba, ya que fungió como director en el Instituto de la Propiedad (IP) en el área vehicular durante el gobierno pasado, hasta que fue cesado en abril de 2026.
A raíz de las pocas oportunidades laborales en el país, López abordó un avión el pasado 4 de julio, con la esperanza de recuperar la estabilidad económica.
Su hija, que habló para LA PRENSA y EL HERALDO bajo condición de anonimato, cuenta que las irregularidades comenzaron desde que su padre aterrizó en Rusia. "Mi papá me dijo que cuando llegó a Rusia primero lo llevaron a un hotel. Luego los pusieron a firmar contratos de trabajo en idioma ruso. Él no me mandó el contrato, pero sí una hoja donde lo habían asignado a una unidad militar y todo estaba en ruso; no le dieron tiempo de traducir y de inmediato los llevaron al cuartel", manifestó afligida.
En lugar de supervisar inventarios, López fue enviado a un campo de adiestramiento militar. La última vez que habló con su familia fue el 18 de agosto. Durante esa comunicación les contó sobre el rigor el rigor físico al que lo sometían y que temía por su vida.
"Él me dijo que en esos días lo iban a estar enviando al frente porque había estado lastimado de las rodillas tras un fuerte entrenamiento. Lo llevaron al hospital, dijo que le pusieron unas inyecciones y cuando mejoró lo sacaron y lo iban a enviar al frente de batalla".
Sin respuestas de Cancillería
En su desesperación, los familiares se apersonaron a la Cancillería de Honduras para pedir la repatriación de López pero no tuvieron éxito. De acuerdo con el relato de su hija, en septiembre las autoridades diplomáticas les dijeron que no podían intervenir porque Rusia se mantenía firme en que el contrato era válido.
"Me dijeron que no podían hacer nada, que la gente de Rusia estaba cerrada en que ellos firmaron un contrato y que eso valía; que lo que quedaba era que mi papá resistiera este año para que terminara el contrato", agregó afligida.
Durante septiembre y los primeros días de octubre, los reportes indicaban que López seguía "activo en las filas del combate". La última noticia que tuvo la familia fue del 4 de octubre.
Temen lo peor
El pasado 11 de octubre, un compañero de Mario Roberto López se comunicó con sus familiares para darles a conocer que posiblemente había muerto. "Nos dijo que no era oficial su muerte, pero que eso era lo que había escuchado él y nos lo transmitió a nosotros".
La familia volvió a pedir ayuda al Consulado y a la Cancillería para corroborar si la información es correcta, pero hasta ahora no han recibido respuesta, ni confirmación oficial.
La fémina mencionó que junto a su padre había otros cuatro hondureños, a quienes no conoce, pero que también fueron engañados con ofertas laborales.
López tiene dos hijos adultos y vivía solo en una residencial del sector de Satuyé, en La Ceiba. Su familia espera recibir noticias de él pronto. Su caso ha generado alerta sobre los riesgos de redes internacionales de reclutamiento, que engañan con la premisa de "vacantes legítimas" a profesionales.