Honduras

Jorge Zelaya le apuesta al fortalecimiento familiar

La integración de los hogares es clave para el futuro de los niños y jóvenes. Dice que tiene programas especiales para el núcleo familiar.

    07.04.2014

    Jorge Zelaya se considera un hombre de familia, cuya unidad es básica para alcanzar los objetivos más fundamentales de la vida.

    El precandidato a alcalde capitalino por la corriente Azules Unidos tiene como meta -entre otras- luchar por el fortalecimiento de la familia capitalina porque de aquí se derivan muchas cosas. Los problemas sociales que vive la ciudad capital, como la delincuencia juvenil, tienen su origen en la desintegración familiar.

    Zelaya tiene 26 años de casado y es padre de cuatro hijos, uno de los cuales ya le dio un nieto. Se siente orgulloso de la familia que ha criado con una fuerte dosis de hermandad, solidaridad y -sobre todo- unida bajo los principios cristianos.

    EL HERALDO entrevistó a este aspirante a la comuna en su casa de habitación, donde abordó el tema de las familias capitalinas y lo que pretende hacer para ayudarlas.


    ¿Qué papel ha jugado su familia en esta campaña? Ha jugado un papel importante. No cabe duda que el haber conversado con Xenia, mi esposa, y con mis hijos, antes de entrar de lleno en esta actividad, fue fundamental. Ellos me respaldaron. Desde el 1 de noviembre del año pasado, cuando comencé a visitar barrios y colonias, lo hice en los primeros días con mi esposa, y después cuando habían algunas complicaciones para mi nombramiento, tuve que hacerlo prácticamente solo, con un grupo de amigos y con mi hijo mayor, que ha estado conmigo siempre. Los otros hijos, Rafael Omar y Juan Fernando, como estudian en Estados Unidos, vinieron en el período de vacaciones y me han ayudado. La pequeña Xenia María, de 16 años, ha tenido algunas participaciones sobre todo con algunos jóvenes para tratar de ayudarnos.


    ¿Esta unidad familiar indica un interés especial de Jorge Zelaya en el tema de la familia? Por supuesto. Si Xenia no me hubiese apoyado yo no hubiera entrado en este proyecto porque siempre he dicho que por sobre todas las cosas está la familia. Si yo logro ser alcalde y tendría problemas en la relación familiar, prefiero, y eso se lo he pedido a Dios, de llegar a ser alcalde seguir manteniendo a mi familia unida. Aquí es donde comienza todo propósito en la vida y es fundamentalmente importante esa relación de mi esposa, con mis hijos, a nivel de familia. De ahí se deriva todo. La felicidad no es cuestión de dinero, es cuestión de una oportunidad que pueda tener uno para servir como la estamos buscando en este momento. Para mí, la mayor felicidad, y el éxito que uno pueda alcanzar, es primero la familia y después las otras cosas.


    ¿Su mayor deseo es que esa unidad familiar suya se extienda al resto de los hogares capitalinos? Ese es el propósito que seguimos. Mi esposa va a trabajar fuertemente en el área social. Se va a tratar en la medida de lo posible de que los hogares sean integrados. La política mía, como comunicador social, ha sido siempre que las familias estén integradas. Así los hijos nacen en un ambiente más seguro, ellos se sienten más confortables. Cuando los niños nacen en un hogar bien formado, tienen una base sólida.

    ¿Cree usted que hay mucha desintegración en las familias de la capital? Eso nos preocupa enormemente. Hay muchas madres solteras, en las visitas que hemos hecho nos hemos enterado de eso y siento que se tiene que trabajar. Hay que ayudarles y ver de qué manera se puede contribuir para que esas cosas no sigan existiendo. Pero tiene que haber una política en el sentido de que los jóvenes se den cuenta que para tener familia, algunas veces a temprana edad, se tiene que tener un grado de responsabilidad bastante grande y darnos cuenta que en la medida en que siguen creciendo niños fuera de los hogares es mucho más complicado poder sostenerlos. Y no solo sostenerlos, sino poder formarlos con una gran orientación familiar.

    ¿Comparte usted la tesis que de la desintegración familiar derivan -en parte- los problemas sociales, entre ellos la inseguridad en los barrios y colonias? Por supuesto; las maras, los jóvenes que andan en pandillas. Cuando un joven no es preparado en una formación dentro de la familia, con Dios como centro de su corazón, aquí hay muchas dificultades y en ese aspecto yo siento que es importante la guía. Yo siento que se tiene que comenzar con un espíritu de sentimiento familiar profundo y otro aspecto que debe manejarse, en mi concepto, es el cariño que se le tiene que tener a la ciudad donde uno ha crecido, donde ha nacido, donde uno vive. Esos son los aspectos que estamos tratando de manejar para que el capitalino se sienta orgulloso de vivir en la metrópoli. Cuando nosotros vinimos acá había un clima mucho más agradable, no estaban los hoyos que hay ahora, la inseguridad que se está viviendo ahora. La población demográfica ha crecido desordenadamente. Todos estos aspectos los estamos trabajando con el arquitecto Henry Merrian. Vamos a tratar de ordenar con puentes a desnivel, tratar de dotar de agua a los barrios y colonias. Esto lo vamos a hacer con un programa que tenemos y que vamos a echar a andar cuando lleguemos a la alcaldía.

    ¿Qué puede pasar a corto o mediano plazo si no hay planes concretos para unificar a las familias capitalinas, si continúa aceleradamente la desintegración? Eso va a derivar, sin duda alguna, en problemas sociales enormes. Cuando no hay una integración sentimos que no hay una buena base. Los muchachos y muchachas van a ir creciendo sin el arraigo popular, sin el cariño, sin esa relación de hermandad con sus propias familias.

    Los que venimos del interior nos damos cuenta que esos nexos familiares no se deben perder. La juventud debe ir encaminada a tener una base familiar sólida para tener una relación óptima con sus seres queridos.


    ¿Qué mensaje le da usted a los jóvenes que pretenden casarse y se van a enfrentar a ese duro déficit habitacional capitalino? Están carísimos los intereses para obtener una vivienda. Es complicado para los jóvenes poder tener una vivienda. Nosotros vamos encaminados a tener programas que van a tener beneficios para los hogares que no tienen una casa. Este programa incluso beneficiará a los mismos empleados de la Corporación Municipal. Hay asuntos que no los vamos a resolver, pero que sí se pueden tomar como base. La Alcaldía tiene terrenos en los cuales a los empleados se les va a construir viviendas a un costo mínimo. Las mujeres que hacen labor de limpieza en las calles van a ser contratadas por la Alcaldía.