Tegucigalpa, Honduras.- El Instituto Nacional Cardiopulmonar, conocido como hospital del Tórax, se encuentra sin director ejecutivo desde el pasado lunes, tras la salida del doctor Gustavo Mejía Riedel.
Aunque al inicio se hablaba de la destitución del doctor por parte de la Secretaría de Salud (Sesal), EL HERALDO conoció a través de personal de Recursos Humanos del Hospital que el galeno renunció a su cargo.
No obstante, hasta el momento la Sesal no ha brindado una versión oficial sobre lo ocurrido.
El doctor Riedel, quien ingresó como director ejecutivo del Tórax a finales de marzo, recientemente expuso públicamente la mala administración del hospital por parte de las autoridades anteriores.
El ahora exdirector en una conferencia de prensa reveló que, en los últimos cuatro años, se dejaron de ejecutar al menos 125 millones de lempiras destinados al fortalecimiento del hospital, situación que impactó directamente en la atención médica y el funcionamiento de áreas críticas.
"Hoy el hospital está sufriendo las consecuencias de una mala administración que no se preocupó por el paciente, por la institución, por el presente y el futuro de la salud de los hondureños", dijo el doctor durante la conferencia.
También señaló el deterioro de equipos y las limitaciones operativas dentro del centro asistencial.
"Hemos encontrado, los edificios desechos techos que se caen, salas sin colchones, unidades de emergencia con monitores y equipo obsoleto sin mantenimiento y algunos funcionando a medio vapor, laboratorios cerrados, cirugías en su mayoría detenidas", detalló en ese entonces.
Hasta ahora, el Instituto Nacional Cardiopulmonar no cuenta con un nuevo director designado, mientras persiste la expectativa sobre quién asumirá la conducción del hospital en los próximos días.
La salida del médico sería la primera reportada durante la administración del presidente Nasry Asfura en materia de salud.
Aunque se desconoce con certeza la causa de la salida del funcionario, versiones extraoficiales apuntan a que sus recientes declaraciones públicas podrían haber influido en la decisión.
EL HERALDO intentó comunicarse mediante mensajes y llamadas con el doctor Riedel para conocer con más detalle sobre su salida del hospital; sin embargo, no hubo respuesta por parte del médico.